Camilo Romero

Camilo Romero, Business Development Leader especializado en Stablecoins, Crossborder y RWA, compartió en exclusiva con Blockvoz un análisis del estado actual de la industria de activos digitales. Sus datos confirman lo que muchos intuyen pero pocos cuantifican: la infraestructura financiera global ya está siendo reemplazada, y América Latina no es un espectador sino uno de sus protagonistas.

Las redes de stablecoins ya procesan $27,6 billones de dólares en volumen anual, frente a los $13,2 billones de Visa y los $9,8 billones de Mastercard. 

La capitalización total de las stablecoins superó los $305.000 millones en 2025, y la curva de crecimiento que muestra el análisis no da señales de desaceleración. En menos de una década, el mercado pasó de prácticamente cero a convertirse en una capa de liquidación que supera en volumen a las dos redes de tarjetas más grandes del mundo combinadas.

Para Romero, la conclusión práctica es directa:

“Las entidades financieras que no se adapten verán cómo sus clientes se van con competidores más rápidos y eficientes. La digitalización ya no es opcional, es una cuestión de supervivencia competitiva.”

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América Latina: segundo continente en adopción cripto

Uno de los datos más destacados del análisis es la posición de América Latina en el mapa global de adopción. Según el Chainalysis Geography of Crypto Report citado por Romero, la región es el segundo continente con mayor adopción de criptoactivos a nivel mundial, con un 38% de adopción, solo detrás del África Subsahariana (47%) y por encima de Europa Oriental (33%), Europa Occidental (22%), Asia Oriental (20%) y Norteamérica (16%).

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Esa posición no es estática. Entre 2024 y 2025, América Latina registró un crecimiento de adopción del 52% al 62%, una aceleración de diez puntos porcentuales que la consolida como una de las regiones con mayor momentum en el ecosistema global.

Los números por país: Brasil lidera, Argentina sorprende per cápita

El análisis desglosa el volumen transaccional por país, y los números revelan una historia más matizada que el simple ranking de economías por tamaño.

En volumen absoluto para 2025, Brasil domina con $320.000 millones en valor recibido, seguido por Argentina ($95.000 millones), México ($71.000 millones), Venezuela ($48.000 millones) y Colombia ($45.000 millones). Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y Puerto Rico completan el cuadro regional con cifras entre $10.000 y $30.000 millones.

Pero la historia cambia cuando se mira la adopción per cápita. Argentina encabeza la región con una tasa del 12,2% considerando flujos globales, seguida de Venezuela con el 7,5%. Brasil cae al tercer lugar con el 3%, y Colombia se sitúa en el 2,8%. 

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El dato de Argentina y Venezuela no es sorprendente en su contexto: ambas economías tienen historial de alta inflación, controles cambiarios y búsqueda de alternativas de ahorro. Las stablecoins no son en esos países un producto cripto nativo, sino una respuesta práctica a problemas financieros concretos.

Dos casos de uso que están transformando los pagos

Romero estructura los casos de uso de las stablecoins en pagos cross-border en dos segmentos bien diferenciados.

El primero es el corporativo, con el modelo B2B cross-border. Las empresas que utilizan USDT o USDC para pagos entre contrapartes internacionales obtienen liquidación T+0, es decir, en minutos en lugar de los dos o tres días del sistema bancario corresponsal, sin la fricción de los bancos intermediarios y con spreads cambiarios significativamente menores.

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El segundo es el minorista, con las remesas P2P. Las familias que envían dinero entre países acceden a infraestructura disponible las 24 horas, con comisiones mínimas frente a los operadores tradicionales y con posibilidad de conversión inmediata a moneda local en el punto de destino.

RWA: el siguiente frente

El análisis de Romero también cubre el mercado de activos del mundo real tokenizados (RWA), que incluye bonos del Tesoro, metales preciosos y real estate representados en blockchain. El crecimiento de ese mercado entre el Q1 2024 y el Q3 2025 es exponencial: de $100 millones a $6.400 millones en capitalización en poco más de un año y medio.

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La propuesta de valor es clara: la digitalización de activos tradicionales permite liquidez inmediata y transparencia onchain sobre instrumentos que históricamente han tenido baja accesibilidad para inversores no institucionales. El piloto de Ondo Finance, J.P. Morgan, Mastercard y Ripple que cubrimos esta semana en Blockvoz es el ejemplo más reciente de esa dirección.

Con 15 años de experiencia en expansión regional y alianzas con empresas, bancos y fintechs en Latinoamérica, y cinco años enfocado en el ecosistema RWA y pagos cross-border con stablecoins, Romero sintetiza el momento en una frase:

“La convergencia de las finanzas tradicionales y la infraestructura blockchain ya no es una promesa, es la base del nuevo sistema financiero.”

Los datos de su análisis sostienen ese diagnóstico. Para los países de América Latina, la pregunta ya no es si participar en esa transformación, sino en qué posición quieren estar cuando el nuevo sistema esté completamente operativo.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.