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El cofundador de Ethereum lanzó un experimento público para probar si la inteligencia artificial puede romper el anonimato online, y confirmó que un investigador logró identificarlo como autor de una reescritura anónima de la EIP-7503 

El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, decidió poner a prueba una afirmación que circula con fuerza en el debate sobre inteligencia artificial: que el análisis de texto por IA está haciendo insostenible el anonimato online. El 22 de junio, publicó en X que en algún momento de la última década había escrito un documento de “importancia media” para Ethereum bajo un nombre distinto al suyo, y desafió públicamente a encontrarlo. 

Estimó que existen entre 200 y 2.000 documentos de igual o mayor relevancia en el ecosistema de Ethereum, lo que daba una idea del tamaño del desafío. 

El desafío y sus reglas

Buterin no dio pistas sobre el título, la fecha exacta ni la plataforma donde había publicado el texto, dejando el ejercicio abierto tanto a investigadores humanos como a herramientas de IA. El experimento generó rápidamente atención entre desarrolladores e investigadores del ecosistema cripto, con varios usuarios proponiendo teorías sobre cuál podría ser el documento en cuestión. 

El 7 de julio, Buterin confirmó el resultado: Franklyn Wang, CEO de la firma Co-Invest, identificó correctamente que era el autor de una reescritura de la EIP-7503 (Zero-Knowledge Wormholes) publicada en diciembre de 2024 bajo la cuenta anónima de GitHub “0xwormhole”. Según explicó Wang, su sistema, llamado Co-Inves, ubicó a Buterin como el autor más probable entre 27 documentos analizados, con una confianza de apenas 20%, aunque unas diez veces superior a la del siguiente candidato. 

La estrategia de disfraz que no funcionó 

Lo más llamativo del caso es cómo Buterin había intentado ocultar su identidad: escribió el texto original en chino, lo tradujo al inglés con el modelo Qwen2.5 y corrigió manualmente la traducción, buscando disimular su estilo de prosa habitual. Sin embargo, según explicó el propio Buterin, las pistas estilísticas que la IA detectó no fueron de prosa, sino sus hábitos intelectuales y su forma característica de explicar matemática y algoritmos. Un patrón que su estrategia de disfraz, centrada solo en el lenguaje, no llegó a cubrir. 

El experimento se suma a un debate más amplio dentro de la industria tech, alimentado por un estudio de febrero de investigadores de ETH Zúrich y Anthropic que sostiene que los modelos de lenguaje ya pueden realizar desanonimización práctica a gran escala. 

Para un ecosistema cripto que históricamente valoró el anonimato, el caso de Buterin sugiere que ocultar el estilo de escritura ya no alcanza. Ya que los patrones de razonamiento técnico pueden ser una huella igual de identificable, incluso cuando el autor lo intenta deliberadamente.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.