Documentos judiciales recién desclasificados en Manhattan revelan que el patrimonio en bancarrota de Terraform acusa a Jane Street Group de haber operado con información privilegiada antes del colapso de UST en 2022, a través de un canal privado de Telegram llamado “El Secreto de Bryce” que conectaba a la firma con personas dentro de Terraform Labs.
Tras cuatro años luego del colapso de Terra, uno de los eventos más traumáticos de la era cripto, sigue dando de qué hablar, esta vez a través de una demanda.
El patrimonio en bancarrota de Terraform Labs, encargado de recuperar fondos para los acreedores, presentó una demanda enmendada que detalla cómo Jane Street habría usado información no pública para vender 192 millones de dólares en UST justo antes del colapso, y luego ganar otros 134 millones apostando contra el ecosistema mientras se derrumbaba. Jane Street niega todas las acusaciones y las califica de oportunistas y sin fundamento.
El Secreto de Bryce
La información que circula, según informa Coindesk, es que se ha manejado información privilegiada mediante un canal de telegram. El nombre del canal de Telegram que está en el centro de la acusación es “El Secreto de Bryce”, y hace referencia a Bryce Pratt, un ex pasante de Terraform Labs que al momento del colapso ya trabajaba en Jane Street. Según la demanda, Pratt mantenía comunicación activa con ex colegas dentro de Terraform a través de ese canal privado, lo que le habría dado acceso a información no pública sobre el estado interno del ecosistema.
La demanda no acusa solo a Pratt. También nombra al cofundador de Jane Street, Robert Granieri, y al operador Michael Huang, ampliando el alcance de la responsabilidad alegada más allá de un solo empleado y hacia la estructura de toma de decisiones de la firma.
El actuar de Jane Street
La teoría es que son la ventaja informativa, Jane Street habría vendido la totalidad de su posición en UST el 7 de mayo de 2022, deshaciendo aproximadamente 193 millones de tokens cerca del valor nominal de $1, antes de que la stablecoin perdiera su paridad y colapsara. Salir cerca del precio de referencia significó evitar pérdidas masivas que sí sufrieron otros holders.
La operación más grande de esa venta, un intercambio de UST por valor de 85 millones de dólares en el exchange descentralizado Curve Finance, ocurrió apenas nueve minutos después de que Terraform retirara silenciosamente 150 millones de dólares en liquidez de UST del mismo pool. Ese timing es central para la acusación: la demanda alega que Jane Street sabía del retiro antes de ejecutar la operación.
Cabe destacar que los análisis post-mortem del colapso de Terra siempre señalaron esa gran venta en Curve como uno de los disparadores que rompió la paridad del UST. La demanda ahora alega que esa billetera pertenecía a Jane Street, lo que reencuadraría el rol de la firma en el colapso de forma significativa.
Lo que los incrimina luego del colapso
Una vez fuera de su posición en UST, Jane Street habría construido posiciones en corto sobre los activos del ecosistema Terra, apostando a que el colapso continuaría. Esas posiciones generaron aproximadamente 134 millones de dólares en ganancias mientras el ecosistema de 40.000 millones de dólares se desmoronaba y millones de inversores perdían sus fondos.
Y Jane Street no logró quedar en el anonimato, ya que una una firma de análisis cripto informó a un contacto de la empresa que encontraron wallets vinculadas al hecho. De allí en más, las comunicaciones internas citadas en la demanda muestran a los operadores preocupándose por cómo sus billeteras habían sido identificadas. La discusión interna que siguió giró en torno a cómo “darles de baja”, una frase que la demanda interpreta como un intento de borrar rastros.
¿En qué consiste la demanda?
La demanda alega violaciones de las leyes federales de valores y de la Ley de Comercio de Productos Básicos de Estados Unidos, y busca que Jane Street devuelva las ganancias obtenidas para reembolsar a los acreedores de Terraform. No es una acusación penal, pero las consecuencias económicas potenciales son significativas.
Y Jane Street no se quedó quieto, ya que presentó una moción para desestimar el caso, calificando la demanda de “transparente intento de obtener dinero” y argumentando que las pérdidas de los holders de Terra fueron consecuencia del fraude de la propia dirección de Terraform Labs, no de sus operaciones. El tribunal deberá definir si el caso avanza a la etapa de descubrimiento de pruebas.
Conclusión
Si el fallo cae contra Jane Street, tomando como válidas las acusaciones, la historia de la caída de Terra tendrá un giro inesperado. Ya que implicaría que no solo fue un fallo del diseño algorítmico de UST, sino que actores con información privilegiada habrían acelerado ese colapso mientras se protegían y luego apostaban a la caída. Eso tiene implicaciones éticas y legales que van mucho más allá de Jane Street. ¿Qué dictaminará la justicia?