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Claude recuperó un PIN de Bitcoin de forma completamente autónoma, contratando servidores y escribiendo código sin intervención humana. Un caso que incomoda tanto como fascina. 

Un usuario olvidó una contraseña: perdió su PIN de una billetera Bitcoin con una cantidad significativa de fondos. Pero no más pesadillas, los fondos fueron recuperados por un agente IA.

Pavol Lupták cuenta en X cómo Claude lo ayudó a recuperar el PIN, resolviendo un problema técnico complejo de principio a fin, sin que él tuviese que escribir una sola línea de código ni conectarse a ningún servidor. 

El PIN perdido: un enigma de 8 dígitos

Un usuario se acercó a Paul Lupták con un grave problema: olvidó su PIN de ocho dígitos, perdiendo acceso a su billetera de Bitcoin. Lo peor, solo recordaba que tenía 8 dígitos, lo que implica 100 millones de combinaciones posibles. Un número manejable para una máquina, pero imposible de resolver a mano. 

Entonces Paul importó la billetera a su android. Al importar la billetera encriptada, Claude identificó de forma autónoma el formato de encriptación, los parámetros técnicos y la fórmula de verificación necesaria para confirmar si un PIN es correcto. Sin que nadie se lo explicara. 

Analizó el código fuente de la billetera y determinó cuál era la forma más eficiente de hacer el ataque de fuerza bruta: no por la función “Enviar fondos”, sino por “Cambiar PIN de gasto”, significativamente más rápida. Luego implementó el cracker por su cuenta en minutos. 

En una laptop de 16 núcleos, el cracker lograba 80 intentos por segundo, lo que hubiera llevado 2 o 3 semanas. Claude calculó que necesitaba más poder de cómputo y propuso escalar a servidores en la nube. 

Una vez cumplido lo anterior, con acceso a una API key de Hetzner, Claude ordenó de forma completamente autónoma los 5 servidores más potentes disponibles, los configuró, instaló el software necesario y lanzó el cracker en paralelo distribuido entre todas las máquinas. Sin intervención humana. 

Además escribió un script de monitoreo y mantuvo informado al operador sobre el progreso. Después de 14,5 horas de operación, reportó el resultado: PIN encontrado, servidores apagados, tarea completada. El tiempo total activo de Claude fue menos de media hora. 

El resultado: la persona contactada no tuvo que ver ni crear ni una sola línea de código, no se conectó a ningún servidor y no tomó ninguna decisión técnica. Solo esperó el resultado, que llegó en el primer intento. El agente IA resolvió con completa autonomía, desde el análisis hasta la ejecución, pasando por la contratación de infraestructura. 

Conclusión

Resulta tan interesante como aterrador, el mundo de posibilidades que se abren gracias a la inteligencia artificial. Habilidades extraordinarias que tienen dos caras, usos muy provechosos pero que en manos equivocadas, solo traería caos. Sumado a la posibilidad de que el ser humano solo sea un espectador que mueve los hilos.

El propio Lupták lo resume al cerrar su relato: “Como humanos, pronto seremos redundantes en el ciclo de los agentes de IA. Ya me siento así.” Una frase que deberá ser tenida en cuenta en el futuro.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.