Esta nueva stablecoin en dólares busca transformar el movimiento global de dinero mediante gobernanza compartida y cero costes de emisión.
El panorama de las monedas estables se prepara para una reconfiguración estructural masiva. El banco español BBVA, con una profunda presencia en América Latina, se ha sumado a un consorcio de más de 140 entidades internacionales de primer nivel para emitir OpenUSD, una nueva criptomoneda estable respaldada por el dólar estadounidense.
La iniciativa, coordinada bajo la alianza independiente Open Standard, busca competir de forma directa contra las firmas dominantes del sector, Tether (USDT) y Circle (USDC), según los detalles revelados en el informe de Expansión.
El lanzamiento de este nuevo activo digital está programado para finales de este año y promete integrarse de forma nativa en los sistemas operativos de corporaciones que abarcan desde el sector financiero tradicional hasta el ecosistema Web3.
Tres principios para transformar el movimiento de dinero
La alianza detrás de OpenUSD busca derribar las barreras de costes y centralización que limitan la adopción corporativa de las stablecoins actuales. Para lograrlo, el consorcio ha diseñado el activo bajo tres pilares fundamentales:
- Escalabilidad sin fricciones: Las corporaciones asociadas podrán acuñar y canjear OpenUSD de forma directa, eliminando los límites artificiales de volumen y los costes transaccionales que suelen encarecer las operaciones a gran escala.
- Rendimiento distribuido por defecto: A diferencia de los modelos tradicionales de emisión donde las ganancias de las reservas subyacentes quedan en manos de una sola entidad, todos los miembros del consorcio recibirán una parte de los rendimientos generados por las reservas de OpenUSD, descontando únicamente una tasa mínima para el mantenimiento operativo.
- Gobernanza colaborativa transparente: La gestión de la moneda no dependerá de una firma tecnológica o bancaria en particular. Open Standard operará como una firma independiente guiada por un consejo de administración integrado por los propios socios de la alianza, garantizando la equidad en la toma de decisiones.
Una coalición de alto calibre con huella en América Latina
El proyecto destaca por la diversidad y el peso de sus participantes. La lista de miembros fundadores incluye a pilares financieros de Wall Street como BlackRock y BNY, procesadores de pagos de escala mundial como Visa, Mastercard y American Express, además de firmas tecnológicas de la talla de Google, Samsung Electronics e IBM.
La presencia de Mercado Libre dentro de los fundadores añade un peso estratégico crucial para América Latina, facilitando una potencial vía de liquidación e integración de remesas y comercio electrónico en una región con alta demanda de dólares digitales.
Desde el plano cripto y Web3, el ecosistema cuenta con el respaldo de plataformas e infraestructuras clave como Coinbase, Solana, OKX y eToro.
La iniciativa está liderada por Zach Abrams, cofundador de Bridge, una destacada plataforma de infraestructura para stablecoins. Abrams señaló que las empresas globales necesitan una solución de bajo coste, alto rendimiento y alineada con sus intereses comerciales para poder transaccionar a gran escala en la economía digital.
Un mercado multimillonario en plena expansión institucional
La carrera por el dominio de las stablecoins coincide con una fase de crecimiento acelerado para estos activos de liquidación digital. La capitalización total del mercado de criptomonedas estables ya supera los 300.000 millones de dólares.
Además, proyecciones institucionales de firmas como Citi señalan que este mercado podría expandirse hasta alcanzar los 4 billones de dólares globalmente a medida que bancos y empresas de pagos adopten los dólares digitales para la liquidación de transacciones transfronterizas.
Esta tendencia no es exclusiva del ecosistema estadounidense. En el continente europeo, el consorcio Qivalis —integrado por entidades financieras de relevancia como CaixaBank, Sabadell, Bankinter, Kutxabank, Abanca y Cecabank— trabaja de forma paralela en el desarrollo de una stablecoin regulada y respaldada por el euro, cuyo debut comercial también se proyecta para este año, consolidando el avance de la banca comercial en la tokenización de dinero fiduciario.
