NuMundo Ventures presentó en la Colombia Tech Fest su ranking anual de las 100 startups colombianas en etapa temprana. Ninguna de las cuatro compañías cripto del listado vive del trading: todas mueven dólares digitales.
El fondo NuMundo Ventures publicó la edición 2026 del Colombia Early Stage 100. Es su listado anual de las cien empresas tecnológicas colombianas en etapa bootstrapped (que crecen sin capital externo), pre-seed y seed. La presentación fue el 13 de agosto en el Colombia Tech Fest, dentro de la Colombia Tech Week de Bogotá.
Cuatro de las cien trabajan con criptoactivos: Littio, Kravata, Monabit y Qash. Ninguna es un exchange de trading ni un proyecto especulativo. Las cuatro construyen rieles de pago sobre stablecoins, las criptomonedas cuyo valor sigue al de una moneda tradicional, casi siempre el dólar.
El sector fintech domina el ranking con 32 empresas de cien, seguido por inteligencia artificial con 22 y salud digital con 10. Bogotá concentra la mayoría de las sedes, con Medellín en segundo lugar. Una docena de las seleccionadas opera desde Estados Unidos.
La lista llega en un año de recuperación para el capital de riesgo colombiano. Según Tracxn, las startups del país levantaron 375 millones de dólares en 16 rondas de equity entre enero y julio de 2026. El ecosistema local supera las 2.100 empresas activas.
Quien firma la lista es Iván Montoya, socio fundador de NuMundo Ventures. Nacido en Colombia y radicado en Silicon Valley, se define en el sitio del fondo como un “super angel” de LatAm con inversiones en 40 compañías pre-seed y seed. Montoya también impulsó las listas equivalentes de México.
“La inteligencia artificial está permitiendo a los fundadores resolver problemas más grandes con menos capital”, dijo Montoya al cerrar su presentación. “Creo que estamos comenzando una era dorada para los fundadores en América Latina y especialmente aquí en Colombia. El momento de los fundadores colombianos es ahora.”
¿Qué hacen las cuatro startups cripto del listado?
Las cuatro resuelven el mismo problema por caminos distintos: mover dólares dentro y fuera de Colombia sin depender por completo de la banca corresponsal.
Littio es el caso más maduro. Respaldada por Y Combinator, ofrece cuentas en dólares y euros a usuarios latinoamericanos, con tarjeta débito Mastercard y bóvedas de ahorro que rinden en términos de dólar. Por debajo funcionan USDC y EURC, dos stablecoins emitidas por Circle. Figura en el ranking como seed y ha levantado 4,2 millones de dólares.
Kravata vende la plomería, no el producto final. Su infraestructura de crypto-as-a-service (cripto como servicio) permite que una empresa integre por API la compra, venta y conversión de stablecoins sin construir nada propio. Procesó 215 millones de dólares en su primer año con 20 clientes en Colombia.
Con 3,6 millones levantados, Kravata prepara su expansión a México, Panamá, Chile y Brasil. Monabit, en cambio, entra al listado como pre-seed. Su producto, Monabit OS Payment Gateway, conecta rieles bancarios tradicionales con stablecoins.
Monabit ganó este año el oro en la categoría de solución de blockchain y cripto de los Fintech Americas Financial Innovators Awards. También fue seleccionada para participar en SusHi Tech Tokyo 2026.
Qash cierra el grupo como neobanco B2B de pagos transfronterizos. Los hermanos Boris y Ami Spiwak cerraron una ronda de 1,5 millones de dólares liderada por Chaac Ventures y Antler. La compañía opera con licencia de money services business ante el FinCEN estadounidense y conecta USDC con billeteras locales como Nequi y Daviplata.
¿Por qué el cripto colombiano se mudó del trading a los pagos?
Porque ahí está el negocio recurrente. Un exchange gana cuando el mercado se mueve; una pasarela de pagos cobra cada vez que una empresa importa, paga una nómina remota o recibe una transferencia del exterior.
El tamaño del mercado explica el interés. Colombia recibió 13.098 millones de dólares en remesas durante 2025, un récord que equivale a cerca del 3 % del PIB. El 53 % de ese flujo llega desde Estados Unidos, según BBVA Research.
A eso se suman los freelancers y trabajadores remotos que cobran en dólares. Qash apunta justo a ese segmento: convierte USDC y lo deposita en Nequi o Daviplata, las billeteras que ya usa la mayoría de los colombianos bancarizados.
El movimiento tampoco es solo colombiano. En toda la región, las stablecoins se posicionaron como alternativa para remesas y pagos entre países, con comisiones muy por debajo de la banca corresponsal. La stablecoin colombiana COPM superó los 200 millones de dólares de volumen mensual y registró 518,3 millones en transferencias durante el cuarto trimestre de 2025.
El perfil de las cuatro seleccionadas confirma el patrón. Ninguna ofrece exposición a bitcoin, apalancamiento ni rendimiento especulativo. Todas venden algo más aburrido y más vendible: velocidad, costo y trazabilidad en la ruta del dinero.
El obstáculo de fondo: una ley que todavía no se radica
Colombia sigue sin marco legal propio para los criptoactivos. El Gobierno tiene listo un proyecto de ley redactado con MinHacienda, la Superintendencia Financiera, el Banco de la República y la DIAN. Todavía no lo radica en el Congreso.
Ese texto reconocería a las criptomonedas y stablecoins como representaciones de activos, nunca como moneda de curso legal. La Superintendencia Financiera vigilaría a las entidades especializadas y la DIAN exigiría su registro. Al Banco de la República le quedaría el rol más delicado: regular las stablecoins por su efecto monetario potencial.
Ese punto ya generó fricción pública. En un evento de la misma Colombia Tech Week, ejecutivos de Bitso, Binance, Buda y Ripio señalaron al banco central como el principal freno de la ley cripto colombiana. Sería el quinto intento regulatorio en cinco años.
Mientras tanto, las cuatro startups del ranking operan bajo reglas prestadas. Qash se ampara en su licencia estadounidense; las demás se mueven en el terreno que dejan las normas cambiarias y de prevención de lavado vigentes. Brasil resolvió el vacío con la ley 14.478, Chile con la Ley Fintec y Argentina con el registro de proveedores de servicios de activos virtuales de la CNV.
Qué mira NuMundo antes de invertir
El listado funciona además como embudo de originación para el fondo. NuMundo Ventures arrancó su primer vehículo en diciembre de 2022 y ha invertido en 19 compañías hasta mediados de 2026, repartidas entre pre-seed y seed. Las empresas del ranking 2025 levantaron 140 millones de dólares desde su selección.
Montoya cerró su intervención con su criterio de inversión, y no habló de mercados ni de múltiplos.
“Cada startup exitosa depende ante todo de las personas, del equipo”, afirmó ante el público del Colombia Tech Fest. “Detrás de cada logo que acabo de ver, hay equipos que pasan noches trabajando duro para sacar adelante el proyecto.”
También pidió paciencia con las métricas tempranas. Contó que un fundador le preguntó hace pocos días qué hitos debía alcanzar en sus primeros dos años.
“No importa qué pasa estos dos años, importa dónde estás en cinco o seis años”, respondió.
Ese horizonte largo explica su método.
“Dedico mucho tiempo a conocer a los fundadores antes de invertir”, dijo. Y describió así su rol una vez firmado el cheque: “Ayudo cuando es necesario, no me meto en el medio cuando no me necesitan”.
Para el ecosistema cripto colombiano, la lectura es directa. Las cuatro seleccionadas no entraron por ser cripto, sino por resolver un problema de pagos con una herramienta que resulta ser cripto. La distinción importa cuando el capital escasea y el regulador todavía no llega.
