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El informe sobre criptocrimen revela más víctimas, menores montos robados y un cambio en los patrones de ataque del ecosistema cripto

El capítulo final del más reciente Crypto Crime Report de Chainalysis pone el foco en un fenómeno creciente dentro del ecosistema cripto: las violaciones a billeteras personales, que se consolidan como una de las principales amenazas para los usuarios individuales, incluso en un contexto donde las pérdidas totales muestran señales de moderación.

Según el análisis en cadena de la firma, los robos a billeteras personales representaron cerca del 20 % del valor total sustraído en 2025, una disminución frente al 44 % registrado en 2024. No obstante, esta reducción porcentual no implica menor impacto social: el número de incidentes aumentó drásticamente, alcanzando 158.000 casos en 2025, casi el triple de los registrados en 2022.

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Más víctimas, pero menores montos por ataque

El informe señala que las víctimas únicas se duplicaron en tres años, pasando de unas 40.000 en 2022 a al menos 80.000 usuarios afectados en 2025. Este crecimiento, explica Chainalysis, está estrechamente relacionado con la mayor adopción de criptomonedas a nivel global y la expansión del uso de billeteras personales en múltiples blockchains.

Un caso destacado es Solana, una de las redes con mayor número de billeteras activas, que concentró aproximadamente 26.500 víctimas, el volumen más alto entre todas las blockchains analizadas.

Sin embargo, a pesar del aumento en incidentes y usuarios afectados, el valor total robado a individuos cayó de USD 1.500 millones en 2024 a USD 713 millones en 2025. Este comportamiento sugiere un cambio estratégico por parte de los atacantes, que ahora apuntan a más usuarios, pero extraen cantidades menores por víctima, reduciendo el riesgo operativo y aumentando la escala.

Riesgos desiguales según la blockchain

Chainalysis también identifica diferencias significativas en las tasas de victimización entre redes, ajustadas por cada 100.000 billeteras personales activas. En 2025, Ethereum y Tron registraron las tasas más altas de robo, aunque por razones distintas.

network stolen fund victimization rates

En el caso de Ethereum, el alto volumen de billeteras activas explica tanto la tasa elevada como el número absoluto de víctimas. Tron, en cambio, muestra una tasa de victimización alta pese a contar con una base de usuarios más reducida, lo que sugiere una mayor concentración de riesgo.

Por el contrario, Base y Solana presentan tasas de victimización más bajas, incluso con comunidades de usuarios significativas. Para Chainalysis, estas diferencias evidencian que los riesgos de seguridad no son homogéneos en el ecosistema cripto y que factores como la demografía de los usuarios, las aplicaciones predominantes y la infraestructura criminal influyen tanto como la arquitectura técnica.

Hackeos DeFi: una divergencia que marca un cambio de ciclo

El informe también analiza el comportamiento del sector DeFi, que en 2025 muestra una ruptura con las tendencias históricas. Chainalysis identifica tres fases claras en la evolución del mercado:

  • Entre 2020 y 2021, el valor total bloqueado (TVL) y las pérdidas por hackeos crecieron en paralelo.
  • En 2022 y 2023, ambos indicadores descendieron de forma simultánea.
  • En 2024 y 2025, el TVL se recuperó con fuerza, mientras que las pérdidas por hackeos permanecieron contenidas.
tvl and defi hack trending together and apart

Esta divergencia resulta especialmente relevante, ya que contradice el patrón histórico según el cual un mayor valor bloqueado implica mayores incentivos para los atacantes. Para Chainalysis, el fenómeno puede explicarse por mejoras sustanciales en la seguridad de los protocolos DeFi, así como por una reorientación del crimen hacia objetivos alternativos, como billeteras personales y servicios centralizados.

Un cambio en el foco del criptocrimen

En conjunto, los datos sugieren que el criptocrimen no ha disminuido, sino que se ha transformado. Mientras DeFi muestra señales de madurez en materia de seguridad, los usuarios individuales enfrentan un entorno cada vez más complejo, donde la educación, la gestión de claves y las buenas prácticas se vuelven tan relevantes como la tecnología misma.