Andon Labs le entregó a una IA el control total de una boutique en San Francisco y los resultados son tan fascinantes como inquietantes
Durante años, y hasta el día de hoy, se debate si la Ia dejará sin trabajo a los seres humanos. Andon Labs decidió poner a prueba esta “hipótesis” y fue directamente a la demostración: le entregó a una IA el control total de un negocio real, con dinero real y empleados reales.
Según lo publicado en Forbes, Luna, la IA designada para esta tarea, es, en los términos del experimento, la CEO de una boutique en San Francisco. Y lo que encontraron en el camino plantea preguntas que el ecosistema tecnológico todavía no sabe cómo responder.
Las responsabilidades de Luna
Luna recibió una tarjeta corporativa con un límite de 100.000 dólares, acceso a internet, una línea telefónica, un correo electrónico y visión a través de cámaras de seguridad. Sin instrucciones sobre qué tipo de tienda abrir ni cómo hacerlo. Solo el objetivo: ser rentable.
Lo sorprendente fue que solo tardó alrededor de cinco minutos en crear perfiles en LinkedIn, Indeed y Craigslist, redactando descripciones de puestos de trabajo, subido el acta de constitución de la empresa y publicado avisos de empleo. Retando, por bastante, la velocidad y autonomía que podría manejar un ser humano.
Luna encontró pintores en Yelp, les dio instrucciones por teléfono, les pagó al terminar y les dejó una reseña. Contrató a un carpintero para armar los muebles. Eligió los productos, fijó los precios, diseñó su propio logo y decidió el horario de apertura. Todo sin que ningún humano tomara una sola decisión operativa.
¿Cómo fue el proceso de selección de la mano de obra humana?
Luna no posee un rostro que mostrar, sin embargo eso no fue un impedimento. Realizó entrevistas de entre cinco y quince minutos para contratar empleados de tiempo completo. Rechazó candidatos con perfiles técnicos por falta de experiencia en retail. Evaluó con criterios más estrictos de los esperados, priorizando la idoneidad para el puesto por encima del entusiasmo por el experimento.
Hubo quienes se sintieron incómodos al quedar bajo supervisión de una IA, un sentimiento completamente válido, debido a lo nuevo de la situación. Pero, finalmente, logró contratar dos personas para que formen parte de Andon Labs.
Las fallas
Luna tuvo fallas reales: no podía reproducir su propio logo de forma consistente y omitió comunicarles a sus empleados sus horarios de trabajo. Detalles que podrían ser menores en una empresa normal, pero que en un modelo autónomo podría escalar hacia algo más serio eventualmente.
Dejando esto en claro y de forma transparente, la empresa declara que su objetivo es identificar las fallas de los sistemas autónomos antes de que operen a escala sin supervisión. El local es el laboratorio. Los empleados y clientes reales son parte del experimento.
Conclusión
Que la IA tenga poder de decisión ya no es una utopía: es un hecho real y está sucediendo, incluso con sus consecuencias correspondientes. Si bien el experimento realizado por Andon Labs no muestra si esto es algo malo o bueno, muestra que es real y actual.
Esto abre diversos interrogantes: ¿Queremos que las Ia tomen el control y tengan poder de decisión? ¿Contamos con los marcos legales, éticos y laborales para responder por los errores que las mismas comentan?