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Tomás Bercovich, cofundador y CEO de Global66, explicó en Bogotá las decisiones que marcaron el crecimiento de la fintech: atacar un problema concreto, mantener una estrategia estable y construir una cultura obsesionada con el cliente.

Durante su intervención este 13 de agosto en Colombia Tech Week 2026, Tomás Bercovich, cofundador y CEO de Global66, resumió el crecimiento de la fintech en una combinación de riesgo, estrategia y atención al cliente. Su punto de partida fue una brecha que, según explicó, sigue diferenciando al sistema financiero latinoamericano de mercados como Estados Unidos y Europa.

Bercovich sostuvo que Estados Unidos tiene más de 5.000 bancos para unos 330 millones de habitantes. América Latina, en cambio, tendría menos de 300 entidades para cerca de 660 millones de personas.

“O sea, hay 35 veces más bancos por persona en Estados Unidos que en Latinoamérica”, afirmó. Para el ejecutivo, esa concentración convirtió al sistema financiero regional en un mercado controlado históricamente por pocos actores.

La oportunidad de Global66 apareció en una de las fricciones derivadas de ese escenario: las transferencias internacionales. Bercovich recordó que un usuario podía enfrentar un costo cercano al 8%, además de tener que desplazarse hasta una sucursal y hacer el trámite presencialmente.

La propuesta de la fintech buscó reducir ese costo hasta alrededor del 2% y permitir completar la operación desde casa, según relató el CEO. Pero cobrar menos, explicó, solo tenía sentido si detrás existía un modelo capaz de sostener el crecimiento.

“Nosotros creíamos que con este modelo de negocio, a pesar de cobrar mucho menos que el resto de los competidores en Latinoamérica, podíamos construir una empresa más rentable”, señaló.

La historia encaja con el origen que la propia Global66 atribuye a la compañía. Bercovich y Cristóbal Forno fundaron la empresa después de identificar la oportunidad de construir una plataforma de servicios financieros enfocada en América Latina.

La charla formó parte de Colombia Tech Week, que se desarrolla en Bogotá entre el 10 y el 16 de agosto. La organización plantea la semana como un punto de encuentro para founders, inversionistas, corporativos y líderes tecnológicos de América Latina. Dentro de la programación, Colombia Tech Fest concentra durante el 13 y 14 de agosto charlas, workshops y actividades del ecosistema.

Una estrategia escrita antes de tener nombre

Una de las decisiones que Bercovich presentó como determinante ocurrió antes del lanzamiento de Global66. Los fundadores escribieron la estrategia completa de la compañía cuando todavía no habían definido siquiera su nombre o marca.

“Escribimos un documento completo con la estrategia de la compañía y la revisamos todo el año”, explicó. Según el CEO, el planteamiento original se mantiene prácticamente intacto.

Los cambios posteriores se han concentrado principalmente en el orden de desarrollo de algunos productos. La dirección general, sostuvo, permanece estable y funciona como filtro para las decisiones de la empresa.

Ese enfoque contrasta con una dinámica frecuente entre startups, donde el crecimiento puede empujar cambios sucesivos de producto, mercado o modelo. Para Bercovich, tener una estrategia definida permitió evaluar cada nueva decisión contra un marco establecido previamente.

La otra condición era entender desde el comienzo cómo la compañía podía ganar dinero. El ejecutivo cuestionó la lógica de iniciar un negocio con una idea atractiva sin proyectar previamente si el modelo puede convertirse en una empresa rentable a escala.

En Global66, esa pregunta estaba vinculada directamente al precio. Cobrar una fracción del costo que enfrentaban los usuarios en alternativas tradicionales requería que la estructura tecnológica y operativa permitiera sostener márgenes a medida que aumentara el volumen.

La estrategia también partió de una ventaja propia de sus fundadores: tenían poco que perder frente a actores financieros establecidos. Bercovich describió a los fundadores como dos emprendedores que podían asumir niveles de riesgo que una organización tradicional difícilmente habría aceptado.

El CEO todavía revisa los comentarios de los clientes

La segunda pieza del crecimiento de Global66, según Bercovich, fue convertir la experiencia del cliente en una responsabilidad transversal de la empresa.

El CEO aseguró que todavía revisa los mensajes y comentarios que reciben de usuarios. Cuando aparece una experiencia negativa, el objetivo del equipo es entender qué ocurrió y buscar una solución directa.

“Hoy día cualquier cliente que tenga un problema, ya saltan 10 personas a tratar de solucionar ese problema”, relató Bercovich.

La práctica comenzó durante los primeros años de la compañía y, según explicó, terminó incorporándose a su cultura interna. La responsabilidad de responder dejó de concentrarse exclusivamente en un área de soporte.

Ese enfoque adquiere especial relevancia en servicios financieros. Una transferencia internacional involucra dinero, tiempos de liquidación y expectativas de disponibilidad, por lo que un problema operativo puede convertirse rápidamente en una pérdida de confianza.

Global66 ha ampliado su propuesta desde las transferencias internacionales hacia una plataforma financiera con productos para personas y empresas. La compañía también ha avanzado en la conexión entre infraestructura financiera tradicional y activos digitales.

Durante 2025, por ejemplo, Global66 habilitó la recepción de stablecoins como USDC, USDT y PYUSD. La empresa informó que durante diciembre de ese año movilizó cerca de un millón de dólares mediante esos activos, que pueden convertirse posteriormente a dólares o monedas locales.

La expansión del producto no cambia, según la tesis presentada por Bercovich en Bogotá, la pregunta central que acompañó a la empresa desde su origen: qué problema concreto tiene el cliente y cómo resolverlo de forma más simple.

Una “tribu” donde el impacto pesa más que el horario

La última clave presentada por Bercovich estuvo relacionada con la organización interna. Global66 denomina “tribu” a su equipo y utiliza el impacto como uno de los criterios centrales para medir el trabajo.

El CEO sostuvo que el foco no está en controlar a qué hora una persona entra o sale de la oficina. La evaluación se concentra en determinar si su trabajo está produciendo resultados relevantes.

“Lo único que importa es si esa persona y ese equipo están moviendo la aguja”, afirmó.

Ese impacto puede aparecer en distintas métricas. Bercovich mencionó resultados para los clientes y el equipo, junto con variables como volumen e ingresos.

La lógica conecta las cuatro piezas que presentó durante su intervención: asumir riesgo donde los actores establecidos tienen menos margen para hacerlo, resolver una necesidad concreta, sostener las decisiones sobre una estrategia definida y construir una cultura alineada con resultados.

En el caso de Global66, el punto de partida fue el costo y la complejidad de mover dinero entre países latinoamericanos. La compañía apostó por reducir ambos mientras construía un negocio capaz de crecer con precios inferiores a los de las alternativas tradicionales.

Bercovich presentó esa trayectoria en un Colombia Tech Week que busca precisamente reunir historias de compañías tecnológicas construidas desde América Latina. La edición 2026 reúne durante una semana a emprendedores, inversionistas, corporativos y tomadores de decisiones en distintos encuentros distribuidos por Bogotá.

Para Global66, la lección expuesta por su cofundador fue menos tecnológica que estratégica. La tecnología permitió cambiar la experiencia de las transferencias, pero Bercovich atribuyó el crecimiento a decisiones tomadas incluso antes de que existiera el producto: saber qué problema atacar, cómo ganar dinero resolviéndolo y bajo qué estrategia hacerlo.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.