image

El Fondo proyecta estabilidad regional en 2,4% para 2026 y un repunte a 2,7% en 2027, con Brasil al alza, México frenado por la incertidumbre y Argentina con el mayor avance del grupo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que América Latina crezca 2,4% en 2026 y 2,7% en 2027. La cifra surge del informe de Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook, WEO) divulgado este miércoles. Lo reportó Bloomberg Línea a partir del WEO de julio.

La previsión regional para 2026 sube 0,1 puntos porcentuales frente al reporte de abril. La de 2027 queda sin cambios. El ajuste es leve y confirma un escenario de estabilidad antes de una aceleración moderada.

En Brasil, la mayor economía de la región, el FMI estima un crecimiento sólido de 2,4% en 2026 y una leve desaceleración a 2,2% en 2027. Ambos años mejoran respecto a abril. La revisión es de 0,5 puntos para 2026 y de 0,2 puntos para 2027.

En México proyecta 1,2% en 2026 gracias a políticas internas menos restrictivas, aunque advierte que la incertidumbre seguirá limitando la actividad. Para 2027 espera 1,9%. Allí el pronóstico se recorta 0,4 puntos para 2026 y 0,3 puntos para 2027 frente a abril.

En Argentina prevé 3,5% en 2026 y 4% en 2027, sin cambios respecto a abril. Es el avance más alto entre las tres economías citadas en el informe.

A nivel global el Fondo espera 3% en 2026 y 3,4% en 2027. Estados Unidos crecería 2,3% en 2026 y 2,2% en 2027. China avanzaría 4,6% este año y 4,1% el próximo.

El informe anticipa que el comercio mundial baje de 5% en 2025 a 3,5% en 2026 y repunte a 4,3% en 2027. Atribuye la curva a los aranceles y al ajuste de las cadenas de suministro.

Brasil mejora su pronóstico y México lo recorta frente a abril

Brasil es la revisión positiva más clara del trío. El 2,4% de 2026 supera en medio punto lo estimado en abril. El 2,2% de 2027 también sube. El texto del FMI habla de resiliencia en la mayor economía latinoamericana.

México muestra el movimiento opuesto. El recorte de 0,4 puntos para 2026 y de 0,3 para 2027 deja al país con el crecimiento más bajo de los tres. El Fondo atribuye el freno a la incertidumbre, aun con un sesgo interno menos restrictivo que en 2025.

Argentina queda como caso aparte por estabilidad en la revisión. Mantener 3,5% y 4% sin cambios sugiere que el Fondo ve continuidad en el escenario previsto en abril. Ese nivel la ubica por encima del promedio regional en ambos años.

Las tres trayectorias confirman heterogeneidad. No hay un ciclo único. Brasil sostiene el ritmo, México lo modera y Argentina acelera por encima del conjunto.

El espejo regional: Cepal y Banco Mundial ven a América Latina en torno a 2,2%

El dato del FMI se lee junto a otras proyecciones recientes. En abril la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ajustó a la baja su estimación para 2026. La llevó de 2,3% previsto en diciembre a 2,2%, según el reporte reseñado por Bloomberg Línea.

En junio el Banco Mundial elevó de 2,1% a 2,2% su previsión para América Latina y el Caribe en 2026, de acuerdo con su actualización citada por el mismo medio. El organismo espera además un nuevo impulso a 2,5% en 2027.

El Banco Mundial asocia la desaceleración prevista para 2026 a un consumo privado y a exportaciones más moderados que en 2025. Menciona menor crecimiento mundial y condiciones monetarias más estrictas como factores explicativos.

Esa lectura encaja con el mensaje del FMI sobre comercio e inflación. Si el comercio crece menos y el crédito sigue caro, el consumo y la exportación avanzan con menos fuerza.

Para América Latina el mensaje es de estabilidad sin despegue. La región quedaría por debajo del 3% global en 2026. El salto a 2,7% en 2027 la acercaría al 3,4% mundial, sin alcanzarlo.

Riesgos globales que condicionan el pronóstico

El FMI advierte que los riesgos a la baja provienen de la guerra en Medio Oriente y de sus efectos inflacionarios. Señala que una escalada geopolítica afectaría el crecimiento y agravaría las presiones sobre precios.

Una reanudación del conflicto podría elevar el precio de las materias primas. También traería volatilidad, escasez de suministros y presión sobre los tipos de cambio, con sensibilidad al estrecho de Ormuz.

En ese marco espera que la inflación mundial interrumpa su descenso. Pasaría de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026 y luego a 3,9% en 2027. La previsión sube 0,3 puntos para 2026 y 0,2 para 2027, por energía y alimentos.

El organismo suma otros focos de vulnerabilidad. Menciona el limitado margen fiscal y la deuda alta. Eso puede elevar costos de financiamiento, sobre todo en países en desarrollo.

También apunta a la menor ayuda internacional. Esa caída complicaría ajustes fiscales de economías de bajos ingresos y debilitaría salud, educación y protección social.

En el escenario alternativo el Fondo ve espacio para crecer más. Sería el caso si la reapertura del estrecho de Ormuz resulta fluida y las materias primas quedan por debajo de lo previsto.

También si avanzan acuerdos de paz y tratados que reduzcan aranceles. El impulso de la inversión en inteligencia artificial (IA) y condiciones financieras favorables podría ayudar, aunque el entusiasmo por la IA puede generar inestabilidad.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.