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El Clarity Act enfrenta una votación clave el 15 de septiembre, pero la industria ya planifica sin él, ya que hay demasiados conflictos sin resolver y poco tiempo antes de las elecciones de medio término

La industria cripto gastó más de 200 millones de dólares en las elecciones presidenciales de 2024 para cambiar el clima regulatorio en Washington. Lo logró en parte: la SEC y la CFTC son más permisivas, el gobierno de Trump proclama públicamente que la regulación cripto es una prioridad. Pero la pieza central de esa apuesta (el Clarity Act, el proyecto de ley que definiría un marco integral para los activos digitales) llega a septiembre con pocas chances de convertirse en ley antes de las elecciones de medio término de noviembre, según la CNBC.

Qué es el Clarity Act y por qué importa

El Clarity Act es la propuesta legislativa más ambiciosa para el sector cripto en la historia de EE.UU. Establece un marco regulatorio claro, divide la supervisión entre la SEC y la CFTC según el tipo de activo, fija requisitos de registro para exchanges y plataformas, y refuerza las protecciones antilavado. Para la industria, sería la diferencia entre operar bajo reglas estables que sobrevivan cambios de gobierno y seguir navegando en la incertidumbre actual.

Por qué está en riesgo

El proyecto perdió su ventana legislativa cuando el Senado se fue de receso en agosto sin votar. Ahora, el líder de la mayoría del Senado de los Estados Unidos, John Thune programó una votación procedimental clave para el 15 de septiembre, que podría abrir el camino a un voto en el pleno. Pero los obstáculos son concretos: quedan sin resolver los debates sobre recompensas en stablecoins y las disposiciones éticas vinculadas a los intereses cripto de la familia Trump, un punto que divide a republicanos y demócratas. 

Para avanzar, el proyecto necesita 60 votos en el Senado. Eso requiere apoyo bipartidista, y hoy ese consenso no existe. El senador Ruben Gallego, uno de los pocos demócratas que votó a favor en el comité, reconoció que el camino a 60 votos pasa por legislación ética sólida. “Muchos ya están resignados a que el Clarity Act esté muerto en 2026”, dijo el CEO de SALT, John Darsie, en el Wyoming Blockchain Symposium en agosto.

La industria ya tiene plan B

Lo más revelador del momento es que el sector cripto sigue operando con solidez incluso sin el Clarity Act. Ejecutivos e inversores coinciden en que la SEC y la CFTC pueden generar certeza regulatoria mediante normativas propias, sin necesidad de legislación formal. Ese es el plan B, usar los próximos dos años para consolidar estándares que sobrevivan al próximo gobierno, sea cual sea.

El problema con ese enfoque es su fragilidad. Sin una ley formal, las reglas pueden cambiar radicalmente con cada administración. “Si una jurisdicción tiene un marco establecido y otra puede cambiar sus reglas cada dos o cuatro años, es difícil asignar capital”, señaló el director de desarrollo institucional de Chainlink Labs.

Si el Clarity Act no pasa antes de noviembre y los demócratas recuperan la Cámara de Representantes (un escenario que muchos consideran probable) la regulación cripto podría quedar atrapada años en el conflicto entre un Congreso hostil y una administración Trump con reguladores propios. No sería el fin del ecosistema, pero sería el fin de la oportunidad más clara que tuvo el sector cripto en EE.UU. para tener reglas del juego duraderas.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.