El Almirante Samuel Paparo, comandante de cuatro estrellas del Comando Indo-Pacífico, reveló ante el Congreso que INDOPACOM participa directamente en la red peer-to-peer de Bitcoin. Es la primera confirmación pública de un comandante combatiente en activo. No es minería: es investigación de protocolo con aplicaciones de seguridad nacional.
El 22 de abril de 2026, el Almirante Samuel Paparo compareció ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de Estados Unidos para la revisión de postura del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM) de cara al presupuesto de defensa del año fiscal 2027. En respuesta a preguntas del congresista Lance Gooden sobre las implicaciones de seguridad nacional de Bitcoin, Paparo no eludió el tema.
“Tenemos un nodo en la red de Bitcoin en este momento. Estamos realizando una serie de pruebas operativas para asegurar y proteger redes utilizando el protocolo de Bitcoin”, declaró el almirante.
La revelación marca la primera confirmación pública de un comandante combatiente en activo de que el ejército estadounidense participa directamente en la red peer-to-peer de Bitcoin.
El ejército no está minando Bitcoin ni acumulando BTC como activo financiero. Un nodo de Bitcoin almacena una copia completa de la blockchain, hace cumplir las reglas del protocolo de la red y transmite datos validados a través de la red peer-to-peer. A diferencia de la minería, no requiere hardware especializado y no genera recompensas.
Paparo describió la investigación de INDOPACOM como centrada en Bitcoin como herramienta de ciencia computacional, no como activo económico:
“Es la combinación de criptografía, una blockchain y una prueba de trabajo. Bitcoin muestra un potencial increíble como herramienta de ciencia computacional que, a través de los protocolos de prueba de trabajo, impone más costos que solo el aseguramiento algorítmico de redes y nuestra capacidad de operar”.
El argumento estratégico: Bitcoin contra China
El contexto en que apareció esta declaración no fue una audiencia técnica, sino una sobre competencia estratégica con China. Gooden preguntó si mantener una ventaja en Bitcoin podría beneficiar a EE.UU. frente a Beijing, de forma similar al oro o el petróleo.
Paparo no entró en el debate de acumulación de reservas, pero sí fue directo en el valor del protocolo: describió Bitcoin como “una transferencia de valor peer-to-peer y de confianza cero” y señaló que “cualquier cosa que apoye todos los instrumentos del poder nacional de los Estados Unidos es positiva”. Describió el protocolo como una “herramienta de proyección de poder” con aplicaciones importantes para la ciberseguridad fuera de su formulación económica.
La declaración de postura de INDOPACOM para abril de 2026 describe un comando construido para negar los objetivos de China, lograr “superioridad de información y decisión”, y desplegar una “arquitectura de misión de confianza cero centrada en datos” a través de su red de socios. Bitcoin, con su arquitectura descentralizada y su mecanismo de prueba de trabajo que impone costos computacionales reales a cualquier actor que quiera manipular la red, encaja en ese marco conceptual.
En febrero de 2024, el propio Paparo le dijo a la senadora Elizabeth Warren que la “opacidad” de las criptomonedas era un habilitador clave de la proliferación, el terrorismo y el tráfico ilícito, añadiendo que las cripto “hacen el mundo menos seguro”. Dos años después, ese mismo almirante opera un nodo en la red de Bitcoin y la describe como infraestructura de seguridad nacional.
El cambio no ocurrió en el vacío. En enero de 2025, la Casa Blanca estableció como política proteger el acceso legítimo a las redes blockchain públicas abiertas. En marzo de 2025 creó una Reserva Estratégica de Bitcoin. En julio de 2025 se aprobó la GENIUS Act, que el gobierno enmarcó como instrumento de seguridad nacional vinculado al estatus del dólar como moneda de reserva.
¿Cambia esto algo para Bitcoin?
Técnicamente, no. A principios de 2026 hay entre 15.000 y 20.000 nodos públicamente accesibles en la red de Bitcoin, aunque el número real es probablemente mayor porque muchos operan detrás de firewalls. Un nodo más, incluso operado por el ejército más poderoso del mundo, no altera la descentralización ni el funcionamiento del protocolo.
Lo que sí cambia es el marco desde el que se habla de Bitcoin en Washington. Durante años la narrativa dominante fue la del riesgo regulatorio y el financiamiento ilícito. Ahora un comandante combatiente en activo, bajo juramento ante el Congreso, lo describe como infraestructura de ciberseguridad y herramienta de proyección de poder. Eso es un cambio de vocabulario con implicaciones que van más allá del precio del token.