La Cámara de Diputados dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El texto prohíbe financiar al Tesoro y fija la defensa del peso como única misión del BCRA.
La Cámara de Diputados aprobó el 26 de agosto de 2026 la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El proyecto obtuvo 144 votos a favor, 102 en contra y nueve abstenciones. Ahora el Senado debe tratarlo para que se convierta en ley.
La votación, reportada por The Rio Times, es la victoria legislativa más amplia del oficialismo en 2026. La Libertad Avanza no alcanzó la mayoría por sí sola. La armó con el PRO, la Unión Cívica Radical (UCR), el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y bloques provinciales.
El corazón de la reforma es una prohibición total. El BCRA ya no podrá financiar al Tesoro de forma directa o indirecta. Se cierran tres vías que usó durante décadas.
El cierre impacta sobre la emisión monetaria. La Casa Rosada lo presenta como el paso clave para sostener la estrategia de emisión cero. El argumento oficial es que sin esa canilla, el déficit debe financiarse en el mercado o no existir.
La iniciativa reescribe además la misión del banco. Hasta ahora, la Carta vigente desde 2012 le pedía promover estabilidad monetaria, estabilidad financiera, empleo y desarrollo con equidad social. El nuevo texto deja un solo objetivo: preservar el valor de la moneda.
La Carta Orgánica es la ley que define qué puede hacer el BCRA. La última reforma estructural fue en 2012, bajo otra doctrina económica. Ese marco había ampliado los topes de asistencia al sector público.
El proyecto también encarece la remoción de autoridades. El presidente y los directores solo podrán ser separados por causa grave comprobada. Para destituirlos se exigirán dos tercios de ambas cámaras. El umbral busca aislar al banco de los cambios de gobierno.
La media sanción no cierra el trámite. El texto tiene estado de media sanción y puede ser aprobado, modificado o demorado en el Senado. Si el Senado introduce cambios, vuelve a Diputados. El Gobierno quiere cerrar el capítulo antes de que se acelere el calendario electoral.
El presidente Javier Milei celebró la votación en X con un mensaje breve. Agradeció a los diputados y lo definió como un paso fundamental para erradicar la inflación. Su post pidió ahora pelear la sanción en el Senado.
Para el lector cripto, el cambio toca una variable base. Argentina explica casi toda su inflación crónica por financiamiento monetario del déficit. Una regla creíble de emisión cero modifica el valor del peso, el riesgo de licuación y el uso de stablecoins (dólares digitales) como refugio cotidiano.
¿Qué le corta la reforma al vínculo entre el BCRA y el Tesoro?
El bloque más denso del proyecto deroga el régimen de adelantos transitorios. Se trata de préstamos de corto plazo del BCRA al Tesoro que, en la práctica, se renovaban en forma sistemática. El artículo 17 del proyecto elimina el artículo 20 de la Carta vigente, que los regula.
Hasta 2012, esos adelantos no podían superar el 12 % de la base monetaria más un 10 % adicional de la recaudación anual. La reforma de 2012 agregó otro 10 % excepcional. Ese adicional se volvió regla. Según los fundamentos oficiales detallados por Infobae, con esos topes el Ejecutivo podría haber girado hasta 36,6 billones de pesos, más del 80 % de la base actual.
La prohibición no se limita a esa vía. El BCRA tampoco podrá comprar títulos públicos en licitación primaria. Es la compra directa de deuda nueva al Estado, sin pasar por el mercado secundario. También se corta el giro de utilidades del banco como recurso presupuestario.
Dos artículos concentraron la discusión técnica. El artículo 12 habilita que los requisitos de reserva se integren parcialmente con títulos públicos valuados a precio de mercado. El artículo 13 habilita al BCRA a usar activos de reserva, incluido oro, como garantía en operaciones propias. La oposición advirtió que eso abre la puerta a tomar deuda con colateral del banco.
El oficialismo respondió que ambas herramientas son de banca central moderna y operan a precios de mercado. El texto además declara inembargables los activos de reserva y precisa qué activos son elegibles. También concentra en el BCRA la regulación de sistemas de pago y cámaras compensadoras, y deroga resabios de la convertibilidad.
La definición de mandato importa tanto como el candado financiero. Con la fórmula de 2012, el Gobierno podía invocar empleo y desarrollo para justificar una política expansiva. Con un solo mandato de preservar el valor de la moneda, el margen legal para financiar gasto con emisión se achica.
¿Cómo blinda al Directorio y por qué cruje con la oposición?
La reforma cambia las reglas para remover a la cúpula del BCRA. Hoy un decreto puede desplazar al presidente con relativa facilidad política. El nuevo esquema exige causa grave demostrada y mayorías de dos tercios en Diputados y Senado.
Es un umbral que ningún oficialismo reciente reunió solo. Por diseño, el blindaje mira al próximo gobierno más que al actual. Un Congreso futuro con esa misma mayoría, de todos modos, podría volver a cambiar la Carta.
El peronismo atacó el proyecto en dos frentes. Cuestionó que se quite al poder electo un instrumento de política económica. Miguel Ángel Pichetto, de Encuentro Federal, dijo que el banco debe permanecer subordinado al interés general de la Nación, según recogió La Nación.
La diputada Julia Strada, de Unión por la Patria, llamó al proyecto una estafa institucional. Sostuvo que se habla de independencia mientras se mantiene a Santiago Bausili, socio del ministro Luis Caputo, al frente del BCRA. Para ese bloque, el blindaje personaliza la protección en la gestión actual.
Otro cuestionamiento vino por la secuencia económica. El diputado Itai Hagman advirtió que la norma blinda una política cuyos resultados no cumplen lo esperado. Señaló que la prohibición de emisión no cierra por sí sola el déficit fiscal. El oficialismo replicó que esa es la gracia: sin la salida de la maquinita, el déficit debe validarse con deuda a tasa de mercado.
Guillermo Michel, también de Unión por la Patria, apuntó al artículo 13. Dijo que permite hipotecar reservas como colateral para endeudarse. Myriam Bregman, del FIT, mostró un cartel que decía compraron los votos. Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, coincidió en que la emisión causó inflación, pero advirtió que el proyecto no fija plazo para los nombramientos en comisión sin acuerdo del Senado.
La votación en particular expuso el roce. La oposición pidió votar artículo por artículo para aislar los más controvertidos. La presidencia de Martín Menem impulsó la votación por títulos. El Título I, que concentra casi todo el texto, se aprobó por 138 a 110, con siete abstenciones, según el detalle publicado por La Nación. El Título II pasó por 142 a 107, con seis abstenciones.
¿De dónde salió la mayoría de 144 votos?
El número no salió solo del bloque libertario. La Libertad Avanza necesitó sumar a sus aliados tradicionales y a gobernadores con bloques propios. El PRO y la UCR aportaron el núcleo. El resto llegó por acuerdos caso por caso.
El detalle del poroteo muestra apoyos de Provincias Unidas, Argentina Federal, Independencia, Producción y Trabajo y Por Santa Cruz. También se sumaron legisladores que responden a Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Ignacio Torres y Osvaldo Jaldo.
Las abstenciones pesaron tanto como los votos positivos. Nueve diputados optaron por no pronunciarse. Entre ellos hubo tres de Elijo Catamarca, referenciados en Raúl Jalil. Al bajar el universo de votos afirmativos necesarios, las abstenciones redujeron la vara para la mayoría.
La semana previa había mostrado cuán frágil es esa aritmética. Los gobernadores de Salta y Misiones amagaron con un bloque federal conjunto. Sáenz y Passalacqua condicionaron su apoyo. Al día siguiente, Passalacqua relanzó Argentina Federal sin Sáenz. Negocian por separado y voto por voto.
Esa fragmentación cambia cada ley. Un triunfo en la Carta Orgánica no se traslada automático al siguiente proyecto. La Cámara ya no tiene una mayoría estable para el oficialismo. Lo comprobó la misma sesión, que siguió con el debate de Inocencia Fiscal II hasta la madrugada.
El mensaje oficial en la Cámara de Diputados había convocado la sesión especial para tratar la Carta Orgánica junto al Régimen Simplificado de Ganancias, según publicó la cuenta oficial. La aprobación llegó tras una jornada tensa, con cruces entre Germán Martínez y Martín Menem por el modo de votación.
¿Qué define el Senado y qué mira el mercado cripto?
El Senado tiene ahora tres caminos. Puede aprobar el texto tal cual y convertirlo en ley. Puede modificarlo, lo que obliga a devolverlo a Diputados. O puede no tratarlo y dejar que se enfríe hasta que el oficialismo pague un nuevo precio político.
La aritmética del Senado no replica la de Diputados. La representación provincial pesa más. Varios gobernadores tienen allí mayor poder de veto que en la Cámara baja. Por eso el primer test será si la Cámara alta lo trata como urgente o como palanca.
El segundo test es fiscal. Una ley que prohíbe financiar al Tesoro no crea por sí sola un comprador de deuda en pesos a tasa sostenible. Si el mercado no convalida la tasa, el ajuste recae sobre gasto, recaudación o reservas. La historia argentina recuerda que límites similares se reescribieron cuando apretaron.
El tercer test es de ejecución. La Carta vigente está publicada por el BCRA y su artículo 3 todavía refleja la fórmula de 2012. Cambiar el texto es una señal de intención. Sostenerla exige superávit, balance saneado y una demanda real por deuda en pesos.
Para el ecosistema cripto, la señal importa aunque la ley no mencione a bitcoin. Argentina es uno de los países con mayor adopción de stablecoins de la región. Más del 90 % del volumen cripto local se mueve en dólares digitales, con picos de 98 % en Brasil en el primer trimestre, según relevamientos recientes del sector.
En ese contexto, emisión cero no es un tecnicismo. Si el peso se estabiliza, baja el incentivo a dolarizarse por vía cripto en cada salto cambiario. Si la regla falla, el refugio vuelve.
Los rieles de on y off ramp y los spreads de USDT y USDC se mueven antes que el índice de precios. El volumen peer to peer (P2P, compraventa directa entre personas) también anticipa el movimiento.
El mercado también lee los artículos 12 y 13 con lupa cripto. Permitir títulos a precio de mercado para integrar reservas y usar activos como garantía acerca al BCRA a prácticas modernas de banca central. Ese paso habilita debates sobre colateral digital y tokenización. No es el objeto de la ley, pero abre la conversación.
Queda un punto que los inversores siguen con calendario en mano. El Gobierno quiere la Carta cerrada antes de que la campaña condicione cada voto. Sin fecha de tratamiento en el Senado al cierre de esta nota, la ventana es corta. Cada semana sin dictamen encarece la negociación.
