En los paneles “¿Ley Cripto?” y “Cómo enviar y recibir cripto de forma segura”, especialistas coincidieron en que el país necesita una regulación flexible y con roles claros para la Superintendencia y el Banco de la República
En el marco de Colombia Techweek 2026 se realizaron dos paneles centrados en el futuro regulatorio y financiero de las criptomonedas en el país: “¿Ley Cripto?” y “¿Cómo recibir o enviar cripto, stablecoins y tokenización de forma segura?”. Entre ambas discusiones surgió un eje común: Colombia llega tarde frente a otros países de la región en marco regulatorio cripto, y el desafío no es solo legislar, sino hacerlo con reglas que no queden obsoletas frente al ritmo de la tecnología.
El debate por la Ley Cripto: reservas, licencias y el rol del Banco de la República
En el panel “¿Ley Cripto?”, la discusión giró en torno al rol que debería tener el Banco de la República en la supervisión de los criptoactivos. La panelista María Lucía Villalba Gómez (senadora) remarcó que, más allá de reparos con otras políticas de El Salvador, el crecimiento de las reservas en Bitcoin de ese país (con una rentabilidad reportada de entre 30% y 40% anual) es un dato que Colombia debería tener en cuenta a la hora de pensar en la diversificación de sus propias reservas, sobre todo frente al avance de las stablecoins.
A su vez, planteó como necesarios dos elementos. Primero que la Superintendencia regule el otorgamiento de licencias a actores cripto, y segundo, que exista supervisión del Banco de la República sobre estos activos. Según su lectura, los modelos más exitosos de la región son justamente los que combinan ambos elementos.
También señalaron que en Colombia ya se registraron alrededor de seis casos de fraude o lavado de activos vinculados a criptomonedas, un factor que erosiona la confianza en una industria que, remarcó, genera movilidad económica para el país.
Para cerrar, trazaron un paralelismo con otro sector regulado a medias en Colombia: las plataformas de movilidad como Uber, que según su planteo siguen sin marco regulatorio por presión de la industria tradicional de transporte, en perjuicio de usuarios y conductores. La conclusión que extendió al mundo cripto fue que el lobby y el temor de los sectores tradicionales frenan la adopción de tecnologías que podrían beneficiar al país.


Fintech y banca tradicional: convivencia, no competencia
María del Mar Pizarro (representate cámara por Bogotá) planteó que las fintech cripto no deben verse como una amenaza a la banca tradicional, sino como un complemento que mejora los servicios financieros disponibles para los usuarios.
A su vez, citó los casos de México, Argentina, El Salvador y Costa Rica, donde empresas fintech ya operan bajo marcos regulatorios definidos y conviven con el sistema bancario tradicional, algo que, remarcó, todavía no sucede en Colombia.
Entre las ventajas puntuales de operar sobre blockchain mencionó la disponibilidad 24/7, la transparencia, la trazabilidad, la seguridad, y la posibilidad de que una transferencia internacional se resuelva en minutos en lugar de días. El pedido central fue avanzar hacia reglas de juego “claras y justas” que permitan la convivencia entre actores tradicionales y nuevos jugadores del ecosistema, en un contexto donde se espera que sigan sumándose participantes a medida que avanza la innovación.
Los dos paneles de Colombia Techweek 2026 coincidieron en un mismo reclamo de fondo: Colombia necesita una ley cripto con reglas claras, supervisión definida (con roles específicos para la Superintendencia y el Banco de la República) y, sobre todo, la flexibilidad suficiente para no quedar desactualizada frente al ritmo de innovación del sector. El comparativo con otros países de la región, tanto en fintech como en reservas soberanas, funcionó como el argumento central para instalar la urgencia del debate regulatorio local.
