Brasil encabeza el índice de adopción de Chainalysis. La economía cripto de América Latina creció 9,8%, mientras la economía cripto global retrocedió 1,6%.
El país latinoamericano aparece en la nueva metodología de medición publicada por la firma el 23 de septiembre. Esta clasificación mide el uso de cripto en 117 países, y el período analizado va del 1 de julio de 2025 al 30 de junio de 2026.
La medición combina cuatro factores: ingresos a servicios, transferencias entre billeteras personales, flujos transfronterizos, que son movimientos de valor que cruzan una frontera, y saldos acumulados en la cadena. Brasil quedó segundo en flujos transfronterizos, tercero en flujos hacia servicios y transferencias entre billeteras, y cuarto en saldos. Ninguno de esos indicadores lo colocó primero de forma individual.
La economía cripto de América Latina alcanzó US$593.800 millones y creció 9,8% frente al período anterior. La economía cripto global retrocedió 1,6%.
Por otro lado, la capitalización total del mercado cayó cerca de 50%, o US$2,1 billones, durante esos doce meses. Aun así, The Block informó que la economía cripto global medida solo bajó de US$9,5 billones a US$9,4 billones. La mayor diversidad de usos, incluidas las stablecoins y las transferencias entre billeteras, amortiguó el descenso.
Chainalysis advierte que su medición es una estimación por debajo del total real. Excluye transferencias cuyo origen o destino no puede identificar. Para distribuir la actividad de servicios entre países, usa el tráfico de sus sitios web y pondera esa proporción según la raíz cuadrada del PIB per cápita. La clasificación sirve para comparar países, no para contar propietarios o inversiones.
Una nueva metodología para medir la adopción
La nueva metodología combina cuatro indicadores. Chainalysis normaliza sus valores y calcula la media geométrica. El método recompensa el desempeño parejo y evita que una categoría fuerte oculte debilidades.
Brasil destaca por su desempeño parejo. El país no lidera por separado en servicios, transferencias domésticas, movimientos transfronterizos o saldos. Su primer lugar proviene de estar cerca del frente en los cuatro indicadores. México, por ejemplo, ocupa el puesto 11 global, pero el quinto en flujos transfronterizos.
El índice también pondera los valores según el poder adquisitivo de cada país. Se trata de una estimación de actividad, no de un registro individual de propietarios. Las billeteras personales se geolocalizan mediante señales de comportamiento, mientras la actividad de servicios se asigna por país.
Brasil lidera por consistencia, no por una sola métrica
Brasil registró una economía cripto de US$252.500 millones en la región. Representa 43,7% del total latinoamericano, frente a 31,6% en 2022. Su economía cripto cayó 1,6% en el período 2026, pero México, Argentina, Colombia y Venezuela compensaron esa caída.
Las stablecoins, monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable, tuvieron un papel especialmente importante en Brasil. Chainalysis estima que su economía de stablecoins creció 495% durante el período 2026. Las transferencias domésticas de stablecoins entre US$100 y US$1.000 aumentaron 666%, mientras las de US$10.000 a US$100.000 aumentaron 562%.
Los cambios regulatorios pudieron influir en ese crecimiento, aunque el informe no permite atribuirlo a una causa única. Las nuevas reglas del Banco Central de Brasil entraron en vigor el 2 de febrero de 2026. Incorporaron a los proveedores de activos virtuales a un régimen de autorización y supervisión, con exigencias de trazabilidad, seguridad y controles contra el lavado de activos.
Las medidas pueden favorecer a empresas con capacidad para cumplir requisitos de capital y cumplimiento normativo. En el informe, Mercado Bitcoin y ABCripto anticipan una posible consolidación del mercado. La nueva normativa también puede aumentar la confianza de bancos y empresas.
Stablecoins y servicios aumentan su participación en la región
En junio de 2026, las stablecoins representaban 32,1% del valor transfronterizo de América Latina. También representaban 22,1% de la actividad doméstica entre billeteras y 17,6% de los saldos en billeteras personales. Estas proporciones no prueban que la actividad total haya crecido a la misma tasa, porque la caída de otros activos modifica el denominador.
El principal cambio se ve en la distribución de los saldos. Los saldos mantenidos bajo autocustodia en América Latina bajaron 66,7%, mientras los mantenidos en servicios cripto retrocedieron 28%. En junio de 2026, 71,2% de los saldos latinoamericanos estaban en servicios, por encima del 68% mundial.
Esto no demuestra que los usuarios hayan abandonado la autocustodia. El valor del Bitcoin autocustodiado cayó 78%, mientras el de las stablecoins mantenidas en autocustodia subió 66%; este contraste altera el valor total medido. El aumento de la participación de los servicios puede reflejar una mayor búsqueda de opciones para recibir, convertir y transferir dinero.
