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El Banco de Japón (BOJ) elevó su tasa de interés de referencia al 1%, el nivel más alto desde 1995, en una decisión que refuerza el giro histórico de la política monetaria japonesa.

Mientras la mayoría de los bancos centrales utilizaban las tasas de interés como principal herramienta para controlar la inflación, el Banco de Japón pasó años enfrentando el problema opuesto: crecimiento débil, baja demanda y presiones deflacionarias persistentes.

Esa etapa parece haber quedado atrás.

Según informó Reuters, el Banco de Japón anunció este martes un aumento de su tasa de interés de corto plazo desde 0,75% a 1%, llevando el costo del dinero a su nivel más alto en 31 años. La decisión fue ampliamente esperada por los mercados, pero el mensaje entregado por la institución fue aún más relevante: el ciclo de ajustes monetarios todavía no habría terminado.

La inflación vuelve a ser la principal preocupación

El argumento central detrás de la decisión es el riesgo de que la inflación japonesa supere de forma sostenida la meta oficial del 2%.

En los últimos meses, la economía japonesa ha enfrentado nuevas presiones inflacionarias impulsadas principalmente por el aumento de los costos energéticos y por una mayor capacidad de las empresas para trasladar esos costos hacia consumidores y clientes.

Reuters reportó que el Banco de Japón advirtió explícitamente sobre el riesgo de que la inflación subyacente se desvíe por encima de su objetivo, una señal que muchos analistas interpretaron como una preparación para futuras alzas de tasas.

“Debemos prestar atención a los riesgos alcistas sobre los precios”, señaló el vicegobernador Shinichi Uchida durante una conferencia realizada en representación del gobernador Kazuo Ueda, quien se ausentó de la reunión por motivos médicos, según Reuters.

La autoridad monetaria agregó que las expectativas inflacionarias de mediano y largo plazo continúan aumentando, lo que refuerza la necesidad de una política monetaria más restrictiva.

Un cambio histórico para la economía japonesa

La subida hasta el 1% puede parecer modesta en comparación con otras economías desarrolladas, pero representa un cambio profundo para Japón.

El país mantuvo tasas cercanas a cero durante gran parte de las últimas tres décadas en un intento por estimular el crecimiento económico y combatir la deflación.

Ahora, la situación es distinta.

Los aumentos salariales observados durante los últimos años, junto con mayores costos energéticos y una inflación más persistente, han obligado al Banco de Japón a iniciar un proceso gradual de normalización monetaria.

La decisión fue aprobada por una votación de 7 votos contra 1. El único voto disidente provino de Toichiro Asada, considerado uno de los miembros más moderados dentro del directorio del banco central.

El yen y el petróleo siguen siendo factores clave

Uno de los elementos que seguirá condicionando las decisiones futuras del Banco de Japón es el comportamiento del yen.

La moneda japonesa continúa cotizando cerca de los 160 yenes por dólar, un nivel que históricamente ha generado preocupación entre las autoridades debido a su impacto sobre las importaciones y los precios internos.

Una moneda débil encarece las compras de energía y materias primas en el exterior, alimentando nuevas presiones inflacionarias.

A esto se suma el efecto residual de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Aunque el reciente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ayudó a reducir parte de la incertidumbre, el Banco de Japón considera que muchas empresas ya comenzaron a incorporar los mayores costos energéticos dentro de sus estructuras de precios.

Reuters destacó que la inflación mayorista japonesa alcanzó en mayo un máximo de tres años de 6,3%, reflejando que las presiones de costos siguen presentes dentro de la economía.

Los mercados ya anticipan otra subida

Aunque el Banco de Japón evitó entregar una fecha específica para el próximo movimiento, los mercados interpretaron el mensaje como una clara señal de continuidad.

Diversos analistas citados por Reuters consideran que una nueva subida podría llegar antes de fin de año si la inflación mantiene su trayectoria actual.

Algunos incluso apuntan a octubre como una posibilidad si los indicadores de precios continúan acelerándose durante los próximos meses.

La conclusión parece clara: después de décadas de tasas ultra bajas, Japón finalmente se está incorporando al grupo de economías que vuelven a utilizar la política monetaria restrictiva como herramienta para combatir la inflación.

Y todo indica que este proceso recién está comenzando.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.