dia del trabajo

140 años después de los Mártires de Chicago, los derechos laborales enfrentan un nuevo desafío: la inteligencia artificial, el teletrabajo y los algoritmos redefinen las condiciones de trabajo en la era digital. 

Como cada 1° de mayo, se conmemora el Día Internacional del Trabajador.  Una fecha que nace desde la lucha y la tragedia, ya que su origen remonta al año 1886, obreros fallecieron en medio de un reclamo por condiciones laborales dignas en Chicago. 

Hoy, 140 años después, gracias a la era de la digitalización los derechos que se conquistaron con tanto costo están siendo puestos a prueba de nuevo, de formas que nadie imaginaba entonces. 

1° de mayo ¿Por qué?

El 1 de mayo se conmemora en homenaje a los Mártires de Chicago, trabajadores anarquistas ejecutados en 1886 por reclamar una jornada laboral de 8 horas, cuando se les exigía cumplir jornadas agotadoras de hasta 16 horas diarias, de lunes a lunes. Ese día 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtuvieron esa conquista con la simple amenaza de paro. El reclamo era claro: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de recreación.

Sin embargo, el reconocimiento y validación de esa lucha no llegaría sino hasta el año 1889, cuando la Segunda Internacional Socialista estableció oficialmente el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores, en homenaje a los Mártires de Chicago y como símbolo de la lucha por mejores condiciones laborales. 

Esa gran lucha, que se sostuvo en el tiempo por décadas, lograron la jornada de 8 horas, el descanso semanal, las vacaciones pagadas, la indemnización por despido y la seguridad social son conquistas que hoy forman parte del piso mínimo de cualquier relación laboral formal. 

Derechos básicos que siguen siendo una deuda pendiente para millones de trabajadores informales en Latinoamérica, donde la economía informal concentra a más de la mitad de la población activa. 

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Fuente: Pexels.

Ser trabajador en la era digital

Con la llegada de la tecnología se ha transformado la forma de trabajar, influyendo de forma significativa en las leyes de empleo y contratación. Herramientas digitales como la inteligencia artificial y el big data están redefiniendo los procesos de reclutamiento y selección, mientras que el teletrabajo se ha convertido en una norma más que en una excepción.

Si bien se espera que las empresas que implementan el teletrabajo respeten el derecho a la desconexión digital. Es decir que una vez que se está fuera del horario laboral el empleado no está obligado a responder correos, llamadas ni mensajes de ningún tipo relacionados con su actividad profesional. En un gran porcentaje de los casos no se cumple, y es algo que parece estar cada vez más normalizado. 

A su vez, la presencia y el peso que ha adquirido la inteligencia artificial dictamina que el trabajador debe ser consciente de que la ausencia de una regulación estricta y el abuso en el uso de IA pueden conducir a una pérdida progresiva de derechos fundamentales. Sumado a una constante presión por aprender las nuevas herramientas que salen al mercado día a día, dejando nuevos paradigmas laborales que no se terminan de definir aún, generando incertidumbre constante. 

Sin embargo, cabe destacar que así como la era digital trae nuevos derechos, también trae nuevas responsabilidades. El trabajador de hoy debe actualizarse constantemente, desarrollar habilidades digitales y entender cómo funcionan las herramientas que usa, incluyendo los algoritmos que pueden estar evaluando su desempeño. 

La formación continua ha dejado de ser opcional. En un mercado laboral donde la IA puede automatizar tareas repetitivas, el valor del trabajador está en su capacidad de adaptarse, crear y tomar decisiones que las máquinas no pueden tomar. 

Conclusión

El 1° de mayo no es solamente un feriado, es un recordatorio: los derechos laborales son conquistas que se sostienen con organización, información y exigencia colectiva. En la era digital, esa exigencia necesita actualizarse para incluir el derecho a la desconexión, a no ser vigilado por algoritmos sin consentimiento y a recibir formación para no quedar afuera del mercado. 

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.