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David Carvalho, CEO de Naoris Protocol, explica por qué las empresas y las blockchains deben prepararse hoy para la era de la computación cuántica y la nueva confianza digital

Hablar de computación cuántica ya no es un ejercicio de ciencia ficción ni un debate exclusivo de laboratorios y universidades. Su avance constante está empujando a la ciberseguridad hacia un punto de no retorno: el momento en que los sistemas de cifrado actuales, base de la confianza digital global, dejarán de ser suficientes. Frente a este escenario, surge un concepto que empieza a ganar peso estratégico tanto en gobiernos como en empresas y ecosistemas descentralizados: la seguridad post-cuántica.

Desde la mirada de David Carvalho, CEO de Naoris Protocol, la pregunta clave no es si la computación cuántica romperá los esquemas actuales de seguridad, sino cuándo. Y cuando ese momento llegue, las consecuencias no distinguirán entre Web2 o Web3. Infraestructuras financieras, sistemas de identidad, comunicaciones, blockchains y datos críticos quedarán expuestos si no se ha hecho una transición previa hacia mecanismos criptográficos y arquitecturas de confianza resistentes a ataques cuánticos.

La seguridad post-cuántica, en este sentido, no se limita a actualizar algoritmos. Implica repensar cómo se construye y mantiene la confianza digital en el tiempo. Para el mundo Web2, significa proteger datos sensibles, operaciones empresariales e infraestructuras nacionales frente a una amenaza sistémica. Para Web3, va aún más allá: se trata de garantizar que los principios de descentralización, inmutabilidad y soberanía no puedan ser comprometidos de forma retroactiva ni en tiempo real.

Esta urgencia explica por qué la adopción de tecnologías post-cuánticas ya comenzó a manifestarse en pilotos, pruebas controladas e integraciones tempranas, especialmente en sectores sometidos a presión regulatoria y a altos estándares de seguridad. A mediano plazo, factores como los marcos de cumplimiento, los seguros cibernéticos y las estrategias nacionales de ciberseguridad acelerarán una adopción que, según Carvalho, es inevitable. Las organizaciones que actúen hoy no solo reducirán su exposición al riesgo, sino que ayudarán a definir los estándares que regirán la próxima década.

Desde esta óptica, prepararse para la era post-cuántica no es una reacción de último minuto, sino una transformación estratégica de largo plazo. Mapear el uso de la criptografía, identificar vulnerabilidades críticas, adoptar monitoreo continuo de integridad y reducir la dependencia de controles centralizados son pasos que pueden marcar la diferencia entre sobrevivir al cambio… o quedar obsoleto en el nuevo orden digital.