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Un tribunal suizo sentenció a casi 13 años de cárcel al autor del código detrás de LockerGoga, MegaCortex y Nefilim, mientras el señalado líder de la banda continúa prófugo 

La Justicia suiza logró sentar en el banquillo y condenar a una persona vinculada al desarrollo de tres de los ransomware más dañinos de la última década. Un tribunal de Zúrich impuso una pena de 12 años y nueve meses de prisión a un ciudadano ucraniano de 52 años, identificado como el programador detrás de LockerGoga, MegaCortex y Nefilim. La condena, sin embargo, deja abierto el hecho de que el hombre no era quien dirigía la operación, y el verdadero cabecilla sigue en libertad.

Un eslabón de la cadena, no el jefe

El tribunal fue explícito en distinguir roles: el condenado escribió el código malicioso, pero no ejercía el liderazgo del grupo criminal. Pese a esto, enfrentará además una prohibición de ingreso a Suiza durante una década. Su defensa (que había estado detenido preventivamente desde octubre de 2021) intentó sostener que el software hallado en su vivienda respondía a un trabajo legítimo de consultoría en ciberseguridad. Esa versión se derrumbó cuando los investigadores encontraron, junto al código, mensajes de extorsión dirigidos a las víctimas.

Las huellas del grupo en Suiza y el mundo

Entre los antecedentes que pesaron en la causa aparece el ciberataque de 2020 contra el fabricante ferroviario Stadler Rail (un episodio distinto al que la empresa sufrió este año a manos del grupo Everest), así como intrusiones en la firma de climatización Meier Tobler y en la compañía de software Crealogix. Fiscales zurichenses habían calculado en 2022 que la red operaba contra más de 1.800 víctimas repartidas en 71 países, con daños que rondarían varios cientos de millones de francos suizos.

La causa vuelve a poner el foco sobre Volodymyr Tymoshchuk, a quien la justicia estadounidense identifica como el verdadero cerebro detrás de las tres bandas de ransomware. A diferencia del programador ahora condenado, Tymoshchuk nunca fue detenido y figura en la lista de más buscados del FBI, con una recompensa de USD 11 millones por datos que permitan su captura, y se lo vincula a más de 250 ataques, incluido el histórico caso Norsk Hydro de 2019.

El caso ilustra una dinámica recurrente en la lucha contra el ransomware: se condena a quienes construyen las herramientas, mientras quienes las comercializan y dirigen los ataques permanecen fuera del alcance de la Justicia, muchas veces protegidos por la falta de acuerdos de extradición. La sentencia contra el programador es un avance simbólico, pero deja intacta la estructura que hizo posible que estos tres ransomware golpearan a cientos de empresas en todo el mundo.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.