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El investigador, conocido en el ambiente hacker como “6e726d”, dejó una huella en la seguridad informática latinoamericana a través de su trabajo en Core Security y sus presentaciones en DEF CON, Black Hat y Ekoparty

La comunidad de ciberseguridad de Argentina y Latinoamérica despidió esta semana a Andrés Blanco, investigador especializado en seguridad de redes inalámbricas, que murió a los 44 años. Según lo comunicó Federico Kirschbaum en X.

No trascendieron las causas de su fallecimiento. Blanco, conocido en el ambiente hacker bajo el alias “6e726d”, dedicó buena parte de su carrera a estudiar vulnerabilidades en los componentes que permiten conectarse a celulares, tablets y otros dispositivos, compartiendo sus hallazgos en algunos de los principales escenarios técnicos del mundo.

Una trayectoria marcada por Core Security y las grandes conferencias

Blanco desarrolló gran parte de su carrera en Core Security, una de las empresas argentinas que logró proyectar internacionalmente la investigación local en seguridad informática. Ese recorrido lo llevó a presentar trabajos en DEF CON y Black Hat, dos de las conferencias de hacking más relevantes a nivel global, además de participar activamente en Ekoparty, el evento de seguridad informática más importante de la región, donde también diseñaba desafíos técnicos (CTF) para formar a nuevos investigadores.

En 2012, mientras trabajaba en Core Security, Blanco descubrió una vulnerabilidad en chips Broadcom utilizados por Apple, Samsung y Motorola, presentes en modelos como el iPhone 3GS, el iPhone 4 y distintas versiones de iPad y Galaxy. Ese mismo año presentó, junto a un colega, una investigación sobre cómo modificar el firmware de chips Wi-Fi para activar un modo de monitoreo que permite analizar el tráfico inalámbrico. 

En 2015 llevó a DEF CON un sistema para analizar múltiples canales Wi-Fi de forma simultánea, y dos años más tarde presentó en Black Hat Europe un trabajo sobre vulnerabilidades en la tecnología Wi-Fi Direct, detectadas en dispositivos Android, impresoras HP y televisores Samsung.

El recuerdo de sus colegas

Quienes lo conocieron lo describen como un mentor generoso, con una enorme vocación por enseñar y acompañar a otros investigadores en sus primeros pasos dentro de la comunidad. Distintos colegas recordaron su costumbre de convertir situaciones cotidianas en experimentos técnicos, su participación activa en la organización de desafíos para Ekoparty, y su disposición constante para compartir conocimiento sin esperar nada a cambio. También se destacó su pasión por el jiu-jitsu brasileño y por la filosofía, disciplinas que, según sus allegados, marcaron tanto su forma de trabajar como su forma de vincularse con los demás.

Varios de sus cercanos coincidieron en que Blanco repetía con frecuencia la expresión latina “memento mori” (recuerda que vas a morir), que llevaba inscripta incluso en su nombre de usuario de Instagram. Según relataron, esa idea estaba profundamente ligada a su forma de vivir el presente y a su deseo constante de viajar, aprender y experimentar, sin postergar esos planes para el futuro. 

La partida de Andrés Blanco deja un vacío sensible en la comunidad de seguridad informática de la región, donde es recordado no solo por sus aportes técnicos en el estudio de vulnerabilidades de hardware y redes inalámbricas, sino por su rol como mentor de varias generaciones de investigadores que hoy continúan su trabajo dentro del ecosistema hacker latinoamericano.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.