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Pulseras biosensoriales, 84 proyectores 4K y un modelo entrenado con medio millón de imágenes de naturaleza generan obras únicas para cada grupo de visitantes 

El 20 de junio de 2026, abre en Los Ángeles Dataland, el primer museo de arte con inteligencia artificial del mundo. Creado por el artista turko Refik Anadol. El espacio ocupa 2.322 metros cuadrados en el Grand Complex diseñado por Frank Gehry, frente al Walt Disney Concert Hal. 

Lo innovador es que poseerá obras que cambian en tiempo real según las reacciones fisiológicas de cada grupo de visitantes. Según informa Forbes. 

Cómo funciona el sistema 

Al entrar, cada visitante recibe una pulsera biosensorial que mide frecuencia cardíaca, temperatura de la piel y respuesta galvánica. Esos datos llegan en tiempo real a un sistema central que los traduce en señales emocionales e inputs para el modelo generativo que controla las imágenes en pantalla. Lo que resulta de ello es que dos grupos que recorren la misma sala en momentos distintos pueden ver obras completamente diferentes. 

El corazón tecnológico del espacio es el Gran Modelo Natural de Anadol, entrenado con más de 500 millones de imágenes de 16 ambientes de selva tropical, recopiladas junto al Museo de Historia Natural de Londres, el Smithsonian, Getty, iNaturalist y el Laboratorio de Ornitología de Cornell. El modelo también recibe datos ecológicos en tiempo real desde selvas tropicales reales, cruzados permanentemente con las biofirmas de los visitantes presentes. 

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La tendencia del entretenimiento inmersivo es conocida por atraer a un gran número de visitantes (Foto: Estudio Refik Anadol)

La infraestructura técnica incluye 84 proyectores 4K en el pabellón principal, pantallas con 1.500 millones de píxeles distribuidas en cinco galerías y un sistema de 250 altavoces con tecnología envolvente L-ISA de L-Acoustics. La Sala Infinita cubre paredes, techo y piso con paneles LED que generan ilusiones espaciales que desafían la percepción de profundidad.

Al salir, cada visitante recibe un chip que puede escanear para crear una fragancia personalizada o una remera estampada con arte generado a partir de sus propios datos biométricos recolectados durante la visita. 

Datos sensoriales hechos arte

Dataland se caracteriza por su lógica en las experiencias inmersivas. Ya que utiliza un sistema generativo, que reacciona a inputs en tiempo real, tanto ambientales como biométricos, y no produce el mismo output dos veces. 

Ese modelo tiene implicancias que van más allá del entretenimiento. Si un sistema puede traducir señales fisiológicas en outputs estéticos personalizados a escala, las aplicaciones en retail, salud, educación y experiencias de usuario podrían ser directas. 

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El sistema central traduce las señales fisiológicas en distintas “emociones” (Foto: R. Daniel Foster)

Dataland constituye el primer caso a escala real de un espacio de entretenimiento donde la IA generativa, la biométrica en tiempo real y el procesamiento masivo de datos naturales se combinan en una experiencia de consumo masivo. 

Sin embargo, abre un debate interesante, ya que si los datos fisiológicos de los visitantes alimentan el modelo en tiempo real, ¿quién es el autor de la obra? ¿El artista que diseñó el sistema, la IA que lo ejecuta, o el visitante cuyos datos lo activan?

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.