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La autoridad monetaria presentará una propuesta normativa durante el segundo semestre de 2026 para otorgar certezas jurídicas al creciente mercado de pagos digitales.

En un movimiento estratégico para la modernización de las infraestructuras financieras y el desarrollo de la economía digital en la región, el Banco Central de Chile anunció el lanzamiento de una consulta pública orientada a fijar el marco normativo de las stablecoins (monedas estables). 

La iniciativa, programada para el segundo semestre de 2026, tiene como propósito fundamental proveer de certeza jurídica a los actores del mercado local y preparar los sistemas de supervisión ante el aumento en la adopción de estos activos basados en cadenas de bloques. 

A diferencia de los criptoactivos tradicionales fuertemente volátiles, estos instrumentos están vinculados a monedas soberanas o activos líquidos, lo que les permite mantener paridad y estabilidad comercial. El anuncio ha sido recibido con optimismo por parte del ecosistema de las empresas fintech (tecnologías financieras) y la consultoría tecnológica transaccional. 

En este sentido, analistas de firmas como Kuvasz Solutions señalan que la decisión de avanzar hacia normas claras impulsará la innovación financiera sin poner en riesgo la estabilidad del sistema tradicional, capitalizando la madurez institucional del país, que ya cuenta con un precedente clave: la implementación de la Ley Fintech. Esta base regulatoria previa ofrece un entorno propicio para integrar nuevas tecnologías sin desproteger los canales de pago críticos.

Oportunidades transfronterizas y los desafíos de fiscalización en el sistema chileno

La llegada de reglas claras abre la puerta a transformaciones profundas en el comercio internacional y en los servicios cotidianos. Entre las principales ventajas identificadas por los expertos destaca la eficiencia en las transferencias transfronterizas, logrando una reducción drástica de costos operativos y tiempos de liquidación en transacciones fuera del país. 

Asimismo, la posibilidad de operar con disponibilidad total (24 horas al día, los 7 días de la semana) y la automatización mediante smart contracts (contratos inteligentes) permitirán diseñar herramientas avanzadas de gestión corporativa y personal.

Sin embargo, el éxito de este ecosistema normativo dependerá estrictamente de la confianza y la seguridad técnica. Las autoridades enfrentarán el reto de fiscalizar que el respaldo de estas monedas estables sea auditable, real y completamente transparente, impidiendo riesgos de insolvencia. 

De igual forma, al competir de forma directa con los productos bancarios de ahorro tradicionales, la supervisión estatal deberá endurecer los mecanismos de control frente a delitos financieros, fraudes cibernéticos y el lavado de activos, garantizando auditorías frecuentes para lograr una coexistencia segura y robusta con la banca tradicional.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.