Bitcoin abrió el 8 de septiembre de 2026 por debajo de los US$80.000, presionado por la expectativa de que la Reserva Federal suba las tasas. Los flujos de ETF y una ley cripto trabada en el Senado completan el cuadro.
Bitcoin cotizaba en US$79.116 la mañana del 8 de septiembre de 2026, una baja del 1,54% en la sesión, según el resumen de mercado de esa jornada. El precio quedó por debajo de los US$80.000 por segundo día seguido.
El retroceso llega tras una semana de altibajos. El 4 de septiembre bitcoin superaba los US$81.000 después de registrar, según Yahoo Finance, su mayor ingreso a fondos cotizados en nueve meses. Dos días más tarde, DiarioBitcoin lo ubicaba en US$79.713, con un volumen un 30% por debajo del promedio de los 30 días previos.
Las otras grandes criptomonedas siguieron el mismo camino. Ethereum cotizaba en US$2.491, con una caída del 0,94%. Solana bajaba 2,43% hasta US$103,87 y XRP perdía 1,76% para operar en US$1,3978.
El detonante inmediato, según los analistas, fue el informe de empleo no agrícola de Estados Unidos. El dato salió más fuerte de lo esperado. Eso llevó al mercado a asignar más probabilidad a una subida de tasas de la Reserva Federal en septiembre.
Un costo del dinero más alto suele restar atractivo a los activos de riesgo, y bitcoin entra en esa categoría. A comienzos de semana, un gobernador de la Fed había insinuado que podría mantener las tasas quietas este mes. Ese comentario animó la entrada récord a los ETF. El informe de empleo apuntó en la dirección contraria.
Los fundamentos cuentan otra historia. Después de las salidas del 1 de septiembre, los ETF de bitcoin volvieron a recibir dinero. Entraron US$101 millones el día 2 y US$174,6 millones el día 4, según los flujos reportados por Bitcoin.com. Agosto había sido el mejor mes del año para estos fondos, con cerca de US$3.520 millones en entradas netas.
El panorama de 2026 es más áspero. Según los balances de flujos del sector, la primera mitad del año cerró con US$5.400 millones en salidas netas de los ETF de bitcoin al contado. Fue su primer semestre negativo desde el lanzamiento en enero de 2024.
Aun así, no hubo un abandono general. Mientras salía capital de bitcoin, entraba en fondos de Ethereum, XRP y Solana. Los analistas lo describen como una rotación selectiva dentro de las criptomonedas, no como una huida hacia el efectivo. Esa distinción importa para leer la caída: el precio baja, pero la infraestructura de inversión sigue activa.
El calendario regulatorio y un episodio de seguridad
El próximo hito regulatorio tiene fecha. El 15 de septiembre, el Senado de Estados Unidos vota una moción de trámite sobre la CLARITY Act. El proyecto definiría qué agencia regula cada cripto y cuándo un token deja de ser un valor. La votación no convierte la ley en realidad, pero mide si conserva apoyo.
Las expectativas son bajas. Galaxy Research redujo a cerca del 10% la probabilidad de que la CLARITY Act se apruebe en 2026, según CNBC, por negociaciones abiertas sobre stablecoins y reglas de ética. Un marco claro suele leerse como señal alcista; su demora deja al mercado sin ese empujón.
A la incertidumbre se sumó un episodio de seguridad. El 6 de septiembre, la red Liquid, una sidechain (cadena lateral) de Bitcoin usada por casas de cambio, perdió unos 4.000 bitcoins (cerca de US$320 millones). Los atacantes se presentaron como hackers de sombrero blanco y devolvieron la mayor parte tras un parche, según CoinDesk.
