En una entrevista con Blockvoz en el marco del Cripto Latin Fest, Reina Chicas, entrenadora de educadores en My First Bitcoin, repasó cómo nació la organización y qué dejó la ley Bitcoin en El Salvador
En el marco del Cripto Latin Fest, el equipo de Blockvoz conversó con Reina Chicas, educadora y entrenadora de educadores en My First Bitcoin, la organización salvadoreña sin fines de lucro dedicada a la enseñanza sobre Bitcoin. Chicas repasó el origen del proyecto, el estado actual de la adopción cripto en El Salvador y los programas que hoy despliega la organización a nivel global.
De moneda de curso legal a un cambio de rumbo
Chicas recordó que El Salvador adoptó el Bitcoin como moneda de curso legal en 2021, una decisión que, según explicó, generó más conciencia sobre la existencia del activo entre la población, aunque el país “siempre se mantuvo muy Bitcoin only” en su enfoque.
El año pasado, en el marco de un acuerdo con el FMI, el gobierno salvadoreño eliminó el carácter obligatorio del Bitcoin como moneda de curso legal. Aun así, Chicas remarcó que hoy existe más acercamiento social al tema, más curiosidad y más herramientas para aprender que antes de la ley.
Una organización que nació por necesidad
My First Bitcoin surgió, según contó Chicas, porque sus fundadores esperaban que el propio Estado impulsara programas educativos tras la adopción legal del Bitcoin, algo que no ocurrió. Eso llevó a la organización a asumir ese rol por su cuenta, primero de forma local y luego en articulación con el Ministerio de Educación salvadoreño. De ahí nació el Bitcoin Diploma, su programa insignia, estructurado en diez capítulos que abordan qué es el dinero, cómo funciona Bitcoin y cómo opera el sistema financiero tradicional.
Con el correr de los años, la organización amplió su alcance más allá de El Salvador, según Chicas, hoy trabajan con comunidades en decenas de países, y desarrollaron programas adicionales como Bitcoin for Juniors, pensado para adolescentes, con Bitcoin for Teens en camino. También lanzaron una plataforma online y un esquema de acompañamiento personalizado para formar nuevos educadores, que no necesariamente provienen del ámbito docente, sino de comunidades locales que identifican la necesidad de enseñar sobre Bitcoin en su propio entorno.
En la entrevista, Chicas también mencionó la existencia de economías circulares de Bitcoin sostenidas por líderes comunitarios, como la de una zona montañosa en El Salvador, donde el uso del activo tiene una utilidad cotidiana real y no depende del turismo. Para ella, este tipo de iniciativas locales demuestra que la adopción de Bitcoin en el país excede la política pública y sigue viva gracias al trabajo de base.
El testimonio de Chicas deja una idea central: la educación termina siendo el sostén de la adopción de una tecnología, más allá de los vaivenes regulatorios. Mientras el estatus legal del Bitcoin en El Salvador cambió con el tiempo, el trabajo educativo iniciado por organizaciones como My First Bitcoin continúa expandiéndose, y hoy busca formar a la próxima generación de educadores en distintas comunidades del mundo.
