El presidente estadounidense pidió avanzar con una versión “justa” de la ley de estructura del mercado de activos digitales, pero el proyecto sigue bloqueado en el Senado.
Donald Trump instó este 19 de agosto al Congreso de Estados Unidos a avanzar con la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como Clarity Act. El presidente hizo el pedido durante un evento en la Casa Blanca con ejecutivos de empresas cripto, tecnología y mercados financieros.
Trump describió el proyecto como una “legislación estructurada muy, muy poderosa” que permitiría a Estados Unidos mantenerse por delante de China. También afirmó que la ley abriría la puerta a una nueva ola de innovaciones y empresas vinculadas a los activos digitales.
El mandatario pidió una versión “justa” de la iniciativa, una formulación que refleja las negociaciones todavía abiertas sobre su contenido. La legislación lleva meses estancada en el Senado por desacuerdos entre republicanos y demócratas.
La reunión reunió a Brian Armstrong, de Coinbase; los hermanos Cameron y Tyler Winklevoss, de Gemini; Brad Garlinghouse, de Ripple; y representantes de Chainlink Labs y Kraken, entre otros ejecutivos. También participaron el presidente de la SEC, Paul Atkins; el presidente de la CFTC, Mike Selig; y Patrick Witt, asesor de activos digitales de la Casa Blanca.
El encuentro tuvo lugar un día antes de la primera reunión del Comité Asesor de Innovación de la CFTC. Ese organismo está previsto para reunirse este jueves 20 de agosto con representantes de sectores como criptomonedas, mercados de predicción e inteligencia artificial, según el reporte de CoinDesk.
¿Qué busca cambiar la Clarity Act?
La Clarity Act es un proyecto de ley de estructura del mercado de activos digitales. Su objetivo central es definir cómo se clasifican las criptomonedas y qué autoridad federal debe supervisar cada actividad.
El texto busca establecer una división más clara entre activos considerados valores y aquellos tratados como materias primas. También pretende repartir competencias entre dos agencias federales.
La Securities and Exchange Commission (SEC) supervisa los valores. La Commodity Futures Trading Commission (CFTC) regula los mercados de futuros y materias primas.
La industria cripto considera que esa delimitación reduciría la incertidumbre legal en Estados Unidos. Hoy, varias empresas enfrentan dudas sobre las normas aplicables a sus productos, plataformas y operaciones.
Para los defensores del proyecto, una legislación permanente ofrecería reglas más previsibles para captar capital, desarrollar redes y operar exchanges. Coinbase y otras compañías sostienen que la falta de claridad puede empujar a empresas y talento hacia jurisdicciones extranjeras.
El marco también encaja con la política de activos digitales que la Casa Blanca presentó durante la administración Trump. El documento oficial sobre cripto plantea que Estados Unidos debe favorecer el desarrollo de blockchain y mantener el liderazgo en tecnología financiera.
La aprobación de la Clarity Act no resolvería por sí sola todos los conflictos regulatorios. El resultado dependería de las reglas posteriores de la SEC y la CFTC, además de la capacidad de ambas agencias para coordinar sus competencias.
El proyecto enfrenta un bloqueo político
Aunque Trump pidió avanzar, la legislación todavía no tiene asegurada una votación definitiva. El proyecto quedó atrapado en negociaciones sobre asuntos regulatorios, incentivos para el sector y límites éticos para los funcionarios públicos.
Uno de los puntos más sensibles está relacionado con la participación de Trump y su familia en negocios vinculados a criptoactivos. Los negociadores demócratas buscan incluir restricciones que eviten conflictos de interés y limiten la influencia de funcionarios con exposición financiera al sector.
Esas disposiciones afectan la negociación porque los republicanos y la Casa Blanca buscan una norma que dé estabilidad al mercado. Los demócratas, por su parte, sostienen que la claridad regulatoria no puede separarse de controles sobre quienes toman las decisiones.
El Senado tendría una posible ventana para votar el proyecto en septiembre. Sin embargo, la iniciativa todavía debe demostrar que puede reunir los 60 votos necesarios para superar el procedimiento legislativo y avanzar hacia una aprobación final.
CoinDesk señaló que esa votación sería una prueba decisiva, pero también indicó que el proyecto no tiene garantizado el respaldo suficiente. El calendario legislativo se estrecha antes del receso que precederá a las elecciones de noviembre.
Coinbase reclama una ley duradera
Brian Armstrong defendió la Clarity Act durante el encuentro y la presentó como una forma de convertir en permanente el trabajo regulatorio de la administración. El director ejecutivo de Coinbase sostuvo que el proyecto representa un compromiso bipartidista real.
Armstrong afirmó que la ley permitiría que los avances logrados durante el actual gobierno sobrevivan durante décadas. También pidió que los legisladores superen sus diferencias y lleven el proyecto hasta la votación final.
Paul Atkins vinculó la propuesta de la SEC sobre activos digitales con la necesidad de una ley aprobada por el Congreso. Según el presidente del regulador, las reglas administrativas pueden ofrecer certezas iniciales, pero la legislación daría una base más estable para que las empresas capten capital mediante activos digitales.
La diferencia es relevante para la industria. Una norma aprobada por el Congreso tendría mayor permanencia que una política adoptada por una agencia y podría reducir el riesgo de cambios bruscos entre administraciones.
La señal también importa para América Latina
El debate estadounidense puede afectar a empresas y usuarios de América Latina, incluso si la ley solo se aplica directamente en Estados Unidos. Coinbase, Kraken, Gemini y otros exchanges tienen usuarios, proveedores y operaciones vinculadas con mercados regionales.
Un marco federal más definido podría facilitar la llegada de productos cripto regulados a países como México, Brasil, Argentina y Colombia. También podría influir en la forma en que bancos, fintech y plataformas locales diseñan alianzas con empresas estadounidenses.
El efecto no sería automático. Cada país mantiene sus propias reglas para exchanges, custodia, valores y pagos con activos digitales.
Por ahora, el pedido de Trump representa una señal política, no la aprobación de la ley. El próximo punto de control será la negociación en el Senado y una eventual votación procesal en septiembre. Hasta entonces, la industria seguirá contando con promesas de claridad, pero sin una estructura federal definitiva.
