Brasil cerró la primera operación de crédito del mundo garantizada con ganado tokenizado: diez vacas vigiladas por collares con inteligencia artificial sirvieron de colateral en la bolsa B3.
Diez vacas lecheras respaldaron un préstamo de R$100.000, unos US$ 19.400, registrado en la B3, la bolsa de valores de Brasil. Los animales pertenecen a la Fazenda Engenho Velho, en Imbituva, estado de Paraná. Es la primera operación de crédito del mundo garantizada con ganado tokenizado, según reportó CoinDesk.
La operación se cerró el 21 de julio de 2026 y usó una CPR-F (Cédula de Produto Rural Financeira), el título de crédito rural más común del agro brasileño. Las diez vacas fueron tasadas en R$ 120.000, un sobrecolateral cercano al 20% sobre el monto prestado.
Tokenizar un activo consiste en representarlo mediante un registro digital único, transferible y verificable. En el agro brasileño ese ejercicio venía limitado a granos, contratos a futuro y créditos de carbono. Ninguna operación había puesto animales vivos en el registro.
Cada vaca recibió una identidad digital encriptada, generada a partir de los datos que captura un collar inteligente. El dispositivo, desarrollado por la agtech brasileña Cowmed, mide salud, comportamiento y ubicación del animal en tiempo real con inteligencia artificial.
Thiago Martins, CEO de Cowmed, lo resumió a CNN Brasil: “Tomamos la vaca, un activo real y tangible, y la transformamos en un activo digital respaldado por un código único”. El ejecutivo agregó que esa digitalización habilita el registro formal en la B3 como activo mobiliario.
Martins y su empresa no respondieron de inmediato a la solicitud de comentarios de CoinDesk. La compañía sí describió la operación como una alternativa de garantía “en un momento de fuerte restricción de crédito en el agronegocio”.
¿Cómo se evita que la misma vaca garantice dos préstamos?
El monitoreo continuo es la pieza que vuelve confiable al colateral. Como el collar reporta la ubicación y el estado de cada animal, el sistema detecta si una vaca ya está comprometida en otro crédito. Eso bloquea la doble prenda, el riesgo clásico de usar ganado como garantía.
El esquema también contempla la mortandad del rodeo. Si un animal muere, el productor puede sustituirlo digitalmente por otro vivo sin romper el contrato. Por eso la operación se estructuró con cerca de 20% de animales adicionales, una reserva que mantiene el colateral durante toda la vigencia del financiamiento.
La estructura financiera involucró a tres actores además de la agtech. BMP, una sociedad de crédito directo autorizada por el Banco Central de Brasil, otorgó el préstamo. Target FIDC, un fondo de inversión en derechos crediticios, compró el papel, y la B3 registró la garantía.
El beneficio concreto para el productor está en la tasación. Humberto Brenner, director de Target FIDC, explicó a Decrypt que la incertidumbre sobre dónde está el animal y cómo está de salud castiga el valor de la garantía.
“Una vaca que vale R$ 20.000 termina siendo avaluada en R$ 8.000”, dijo Brenner. El descuento tradicional que aplica el mercado a este tipo de colateral llega hasta el 60%. Con datos verificables en tiempo real, la garantía pasa a valuarse a precio justo de mercado.
Por qué los bancos brasileños endurecieron el crédito rural
El experimento no aparece en un vacío: llega en el peor momento de crédito del agro brasileño en años. Los pedidos de recuperación judicial en el sector alcanzaron 1.990 casos en 2025, según los datos que recogió NDMais. La cifra representa un alza de 56,4% frente a los 1.272 pedidos de 2024.
Es el mayor volumen desde que arrancó la serie histórica, en 2021. La combinación que empuja el número es conocida en la región: tasa Selic en 14,5% anual, márgenes más bajos de la soja y precios de commodities inestables.
Ante ese cuadro, los bancos subieron el estándar de garantías exigidas a los productores rurales. El Banco do Brasil, principal financiador del agro del país, ya venía endureciendo su postura frente a quienes recurren a la recuperación judicial. Los pequeños productores son los primeros en quedar afuera cuando el crédito se restringe.
El marco legal también se movió. El Consejo Nacional de Justicia publicó el Provimento 216/2026, que fija directrices nacionales para los pedidos de recuperación judicial y quiebra de productores rurales. La norma responde justamente al crecimiento de esos procesos en el agronegocio.
Leído en ese contexto, el crédito de R$ 100.000 de Imbituva importa menos por su monto que por lo que prueba. Un productor chico consiguió financiarse aportando un activo que su banco habría descontado al 40% de su valor real.
Qué puede replicarse en el resto de América Latina
Cowmed monitorea hoy cerca de 100.000 vacas lecheras en más de 1.000 granjas de Brasil y otros países de América. El patrimonio estimado de ese rodeo supera los R$ 2.000 millones, equivalentes a más de US$ 395 millones.
La empresa espera que hasta un 20% de los productores de su red adopte el modelo. Eso liberaría cerca de R$ 400 millones en operaciones de crédito respaldadas por rodeos tokenizados, unos US$ 77,6 millones en financiamiento nuevo para el sector.
La región tiene la materia prima para copiar el esquema. Uruguay opera trazabilidad individual obligatoria de su rodeo bovino desde 2006. Argentina, Paraguay y Colombia sostienen economías ganaderas de peso, con problemas de acceso al crédito parecidos a los brasileños.
Lo que falta no es la tecnología del collar, sino la plomería legal que Brasil ya tiene armada. La operación de Paraná funcionó porque existía un título de crédito rural reconocido, la CPR-F, y un registro central donde inscribir la garantía, la B3.
Brasil viene construyendo esa base desde antes. El país probó dinero digital de banco central con el proyecto Drex y ya alberga iniciativas regionales de tokenización financiera con bancos centrales de la zona. El caso del ganado extiende esa infraestructura a un activo que hasta ahora ningún registro formal aceptaba.
Cuánto vale hoy el mercado de activos tokenizados
Las proyecciones del sector RWA (real-world assets, activos del mundo real) corren muy por delante de las cifras actuales. McKinsey & Company pronostica que el mercado de activos tokenizados llegará a unos 4 billones de dólares en 2030. Standard Chartered proyecta 30 billones para 2034.
El valor real es bastante más modesto. A marzo de 2026, el total de activos tokenizados se ubicaba en US$ 25.000 millones. La distancia entre ese número y las proyecciones marca cuánto de la tesis RWA sigue sin comprobarse.
Ahí está el interés del caso brasileño. La mayoría de los pilotos de tokenización se monta sobre activos que ya tenían mercado líquido y financiamiento accesible, como bonos del Tesoro o fondos monetarios. Este arrancó por el lado opuesto: un activo ilíquido, físico y perecedero, en manos de un deudor al que el sistema bancario le estaba cerrando la puerta.
El monto de la prueba es chico y una sola operación no valida un modelo. La señal para América Latina está en otro lado: el token no reemplazó al banco, le resolvió el problema de información que le impedía prestar.
