El PPI de agosto mostró una inflación mayorista de 5,4% anual y el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó niveles no vistos desde 2007. El nuevo dato de inflación al consumidor mantiene al mercado atento a una posible subida de tasas de la Fed la próxima semana.
Bitcoin atraviesa una nueva jornada marcada por la presión macroeconómica en Estados Unidos. La principal criptomoneda llegó a caer hasta aproximadamente los US$76.500, después de que los nuevos datos de inflación reforzaran las expectativas de que la Reserva Federal podría mantener una postura monetaria más restrictiva.
La presión comenzó el jueves 10 de septiembre, tras la publicación del Índice de Precios al Productor (PPI) de Estados Unidos correspondiente a agosto. El indicador aumentó 0,4% mensual y acumuló un incremento de 5,4% en los últimos 12 meses, acelerándose desde el 4,8% registrado en julio.
Aunque el aumento mensual estuvo en línea con las previsiones, algunos componentes mostraron una presión considerable. Los precios de los bienes de demanda final subieron 1,1%, mientras que los precios de energía avanzaron 4,2%. El precio del diésel fue uno de los principales factores detrás del incremento, con un salto mensual de 24,1%.
Bitcoin resiente el cambio en las expectativas de tasas
Los datos de inflación llegaron en un momento especialmente sensible para los mercados. Una inflación mayorista persistente puede dificultar el camino de la Reserva Federal hacia una política monetaria más flexible, especialmente cuando los precios de la energía también están aumentando.
Tras conocerse el PPI, Bitcoin perdió terreno junto con otros activos considerados de riesgo. El BTC llegó a situarse cerca de los US$76.500, mientras que el jueves terminó con una caída superior al 2%.
El movimiento refleja una dinámica conocida en los mercados: cuando los rendimientos de los bonos aumentan y las expectativas de tasas más altas se fortalecen, los activos que no generan rendimiento directo —como Bitcoin— pueden enfrentar una mayor presión de venta.
Pero el mercado de criptomonedas no solo está reaccionando a la inflación.
El bono a 30 años alcanza niveles no vistos desde 2007
Uno de los movimientos más llamativos ocurrió en el mercado de deuda estadounidense.
El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años llegó a superar el 5,35%, alcanzando su nivel más alto desde 2007. Durante la jornada del viernes llegó incluso a marcar alrededor de 5,42%, antes de moderarse.
El rendimiento del bono a 10 años también se acercó al nivel del 5%, alcanzando casi 4,99% antes de retroceder.
El incremento de los rendimientos significa que los inversores están exigiendo una mayor compensación para mantener deuda estadounidense de largo plazo. Entre los factores que están detrás del movimiento aparecen la inflación persistente, el aumento de los precios energéticos, las necesidades de financiación del Gobierno estadounidense y las expectativas sobre la política monetaria.
Además, los esfuerzos del Tesoro por contener el incremento de los rendimientos no han logrado eliminar la presión del mercado. El Tesoro estadounidense realizó operaciones de recompra de deuda, pero los rendimientos de largo plazo continuaron elevados.
El CPI añade una nueva pieza al escenario
La historia se actualizó este viernes con la publicación del Índice de Precios al Consumidor (CPI) de agosto.
La inflación al consumidor aumentó 0,4% durante el mes y se mantuvo en 3,4% interanual, exactamente el mismo nivel registrado en julio. Sin embargo, el dato subyacente —que excluye alimentos y energía— avanzó 0,3% mensual, por encima del 0,2% que esperaban los economistas.
El aumento estuvo acompañado por una fuerte presión de los combustibles. La gasolina subió 3,9% durante agosto, mientras que otros combustibles para motores, incluido el diésel, registraron incrementos todavía mayores.
El resultado no fue un desastre para los mercados, ya que la inflación general estuvo en línea con las previsiones. Sin embargo, el comportamiento de la inflación subyacente mantiene la preocupación sobre qué tan rápido podrá regresar la inflación al objetivo del 2% de la Reserva Federal.
La Fed vuelve al centro de la escena
Los datos de PPI y CPI llegan apenas unos días antes de la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), programada para el 15 y 16 de septiembre.

Después de conocerse los últimos datos de inflación, los mercados aumentaron significativamente sus apuestas por una subida de tasas de 25 puntos básicos.
Reuters reportó que las probabilidades de una subida en septiembre llegaron a situarse alrededor del 85%-87%, frente a niveles considerablemente menores antes de la publicación de los nuevos datos.
Esto cambia nuevamente el escenario para Bitcoin.
Una Fed más restrictiva puede significar menor liquidez, mayores rendimientos de los activos tradicionales y una presión adicional sobre las inversiones consideradas de mayor riesgo.
Para Bitcoin, esto ocurre después de varias semanas en las que el mercado había intentado recuperar niveles superiores a los US$80.000.
Petróleo, inflación y geopolítica complican el panorama
El mercado también está lidiando con un tercer factor: el petróleo.
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han llevado al crudo a superar nuevamente los US$100 por barril, aumentando el riesgo de que el shock energético termine trasladándose hacia otros precios de la economía estadounidense.
Esto es particularmente relevante porque una subida del petróleo puede generar un efecto dominó: mayores costos de transporte, combustible y producción pueden terminar trasladándose a bienes y servicios.
Para la Fed, el problema es que una inflación impulsada por energía puede resultar difícil de combatir sin enfriar también la demanda.
¿Qué significa esto para Bitcoin?

El movimiento reciente no necesariamente implica que Bitcoin haya entrado en una tendencia bajista estructural.
Lo que sí muestra es que BTC continúa altamente sensible a las condiciones de liquidez y a las expectativas de política monetaria, especialmente cuando los rendimientos de los bonos estadounidenses suben rápidamente.
El precio se mantiene cerca de los US$77.000, después de haber marcado un mínimo cercano a US$76.500. Los datos históricos recientes muestran que Bitcoin cerró el 10 de septiembre alrededor de US$76.565, tras una caída diaria de aproximadamente 2,2%.
El mercado ahora tiene la mirada puesta en la decisión de la Reserva Federal de la próxima semana.
Para Bitcoin, esa diferencia puede ser determinante.
Por ahora, el mensaje de los mercados es claro: mientras la inflación permanezca por encima del objetivo, los rendimientos de los bonos continúen elevados y la liquidez siga bajo presión, el camino de Bitcoin hacia nuevos máximos tendrá que enfrentarse nuevamente a un entorno macroeconómico menos favorable.
