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El Consejero Financiero del Fondo Monetario Internacional analiza cómo la tokenización de activos y dinero podría transformar la arquitectura financiera global, y advierte sobre los riesgos de soberanía monetaria para economías emergentes 

La tokenización suele presentarse como una simple mejora tecnológica: liquidaciones más rápidas, pagos más baratos, activos programables. Pero según Tobias Adrian, Consejero Financiero del Fondo Monetario Internacional, es mucho más que eso. 

En un análisis publicado a comienzos de julio, Adrian sostiene que cuando los activos y pasivos financieros se trasladan a libros contables digitales compartidos, cambia la estructura misma del sistema financiero,  y que las decisiones de política pública que se tomen ahora determinarán si ese cambio fortalece o fragmenta las finanzas globales. 

Qué cambia realmente con la tokenización

Hoy, los pagos y valores son digitales desde hace décadas, pero siguen operando sobre procesos secuenciales. Es decir, las instrucciones se transmiten, las operaciones se emparejan, la liquidación se demora deliberadamente. Esas fricciones generan costo, pero también funcionan como colchón de seguridad ante errores o estrés de mercado. 

La tokenización incrusta la propiedad y la transferencia directamente en el activo. Así es como un contrato inteligente puede ejecutar la operación, transferir la propiedad y mover el pago de forma simultánea. El problema, advierte Adrian, es que al desaparecer las fricciones también desaparecen los colchones. Esas las fallas pueden propagarse más rápido de lo que reguladores logran responder, y el riesgo tiende a concentrarse en las plataformas y el código que gobiernan las transacciones. 

Tres formas de dinero para liquidar

Adrian identifica tres formas de dinero digital en desarrollo para sostener la liquidación en un sistema tokenizado. Los depósitos bancarios tokenizados heredan el marco regulatorio existente y permiten liquidación simultánea, aunque reducen la capacidad de los bancos de reaccionar ante imprevistos. 

Mientras que las stablecoins ofrecen alcance global, pero dependen de una promesa de convertibilidad a la par que depende de la calidad de sus reservas,  incluso las totalmente respaldadas mostraron vulnerabilidad bajo estrés. Las reservas tokenizadas de bancos centrales eliminan el riesgo de crédito, pero exigen que los bancos centrales operen nuevas infraestructuras programables, ampliando su rol tradicional. 

Eficiencia, concentración y el desafío regulatorio 

Los libros contables compartidos concentran actividad en menos plataformas, mejorando liquidez y eficiencia, pero amplificando la importancia de la resiliencia operativa y la ciberseguridad. La liquidación instantánea y 24/7 desafía prácticas diseñadas en torno a ciclos de días hábiles. 

Adrian sostiene que la supervisión debe extenderse al código mismo: los contratos críticos podrían volverse “demasiado importantes para fallar”, como hoy ocurre con las instituciones financieras sistémicas. A esto se suma la necesidad de claridad legal sobre la propiedad de los registros tokenizados y la jurisdicción aplicable. 

Los riesgos para economías emergentes 

Para economías emergentes, pagos transfronterizos más rápidos podrían ayudar a superar ineficiencias estructurales de larga data. Pero los riesgos son igual de significativos, ya que los activos tokenizados pueden cruzar fronteras casi instantáneamente, saltándose las fricciones que hoy dan tiempo a los responsables de política para reaccionar. 

Esto vuelve más probable la volatilidad de capitales y la erosión de la soberanía monetaria, especialmente si las stablecoins privadas globales se convierten en un medio de pago dominante. 

Adrian cierra con un llamado a la coordinación internacional como complemento necesario de los marcos domésticos. El mejor escenario, según su planteo, combina bienes públicos esenciales (activos de liquidación libres de riesgo, supervisión coordinada globalmente) con la interoperabilidad. Que esto se logre o no, insiste, no depende de la tecnología, sino de las decisiones de política que tomen gobiernos y bancos centrales en los próximos años. 

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales.Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.