El nuevo presidente chileno aplicó un shock de austeridad en sus primeras semanas: recorte de gasto, alza de combustibles y baja de impuestos a empresas. Las criptomonedas, aunque parte de su discurso en el pasado, no aparecen en ninguna de sus medidas urgentes.
José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026 con un mandato económico definido: corregir lo que su gobierno llama una “crisis fiscal heredada” del gobierno anterior de Gabriel Boric. Apenas un mes después, el balance es el de un ejecutivo que movió rápido y en direcciones concretas.
Chile es la economía más estable de América del Sur, con mercados abiertos y un sector minero de cobre que representa una parte importante de sus exportaciones. Pero los últimos años dejaron heridas: protestas masivas en 2019, pandemia, inflación y déficit fiscal.
Las tres medidas que definieron el primer mes de Kast
El primer movimiento fue el recorte de gasto. Kast ordenó una reducción transversal del 3% en el presupuesto de todos los ministerios, lo que suma aproximadamente US$4.000 millones de ahorro proyectado para 2026. El objetivo declarado es cerrar el déficit sin seguir endeudando al Estado.
El segundo frente fue el MEPCO, el mecanismo que desde 2014 suaviza las variaciones del precio internacional del petróleo para los consumidores chilenos. Ante una fuerte subida del crudo por tensiones en Medio Oriente, el gobierno modificó el sistema por decreto: amplió el período de cálculo del precio de referencia de dos a cuatro semanas, lo que reduce el subsidio implícito y traslada más rápido los aumentos internacionales al precio local.
El resultado fue una subida histórica: más del 40% en bencina y más del 60% en diésel en pocas semanas. El gobierno argumentó que mantener el sistema anterior costaba hasta US$200 millones semanales al fisco, algo incompatible con las finanzas actuales. Como compensación parcial, anunció bonos para pescadores artesanales, balones de gas subsidiados para hogares vulnerables y aportes a municipios.
El tercer eje es tributario. Kast presentó un paquete de rebajas de impuestos que incluye reducir el impuesto corporativo del 27% al 23% de forma gradual, acercándolo al promedio de la OCDE. También propone la reintegración del sistema tributario, que permitiría a los dueños de empresas descontar de sus impuestos personales lo que ya pagó la empresa.
Según datos del propio Ministerio de Hacienda, el 80% del costo fiscal de esta medida beneficiaría al 1% más rico del país. El costo estimado es de entre US$700 y US$800 millones menos de recaudación anual.
¿Cómo reaccionó la economía chilena?
El alza de combustibles generó protestas y presión sobre el costo de vida de las familias de ingresos medios y bajos, ya que el encarecimiento del transporte y la energía se traslada inevitablemente a los precios de alimentos y servicios.
La oposición critica que la combinación de recorte de gasto con rebajas tributarias concentradas en los sectores más acomodados genera un ajuste desigual: el sacrificio lo hace la mayoría mientras el alivio fiscal llega a quienes menos lo necesitan.
Las criptomonedas: ausentes en la agenda
Kast es uno de los pocos políticos chilenos que en años anteriores expresó interés explícito en Bitcoin, llegando a plantearlo como una herramienta de libertad económica y un activo relevante para el futuro financiero del país. Sin embargo, en su primer mes de gobierno no ha habido ningún anuncio, decreto ni señal concreta sobre criptomonedas o activos digitales.

Bitcoin no está en discusión como moneda de curso legal. No se ha impulsado ninguna ley nueva sobre el sector. El ecosistema cripto no aparece en el “Plan de Reconstrucción Nacional” ni en ninguna de las medidas urgentes del gobierno.