Un proyecto de ley en el Senado propone reclasificar importantes criptomonedas como “no accesorios”, lo que podría reducir su tratamiento como valores y allanar el camino para mayor claridad regulatoria y participación institucional.
La discusión regulatoria sobre criptomonedas en Estados Unidos podría experimentar un cambio significativo en 2026. Un borrador de proyecto de ley conocido como Clarity Act, promovido por miembros del Senate Banking Committee, incluye una provisión para reclasificar ciertos activos digitales como XRP, Solana (SOL) y Dogecoin (DOGE) en la misma categoría legal que Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH).
Si la medida prospera, podría “desgravar” estos activos de las estrictas normas de valores impuestas por la Securities and Exchange Commission (SEC) al colocarlos como “activos no accesorios”, un término que los excluye de ser considerados valores tradicionales bajo la legislación vigente.
Qué propone el borrador del Clarity Act
La propuesta establece que un token será considerado “no accesorio” y, por ende, no un valor, si al 1 de enero de 2026 fue el activo principal de un producto cotizado en bolsa (ETF) listado en una bolsa nacional de valores de EE. UU..
Eso significa que, si ciertos tokens cumplen con los criterios de inclusión en productos financieros regulados, pueden quedar exentos de ciertas reglas de divulgación y obligaciones que la SEC exige para valores. En la práctica, esto ubicaría a estos activos más cerca de Bitcoin y Ethereum en términos regulatorios.

Activos que podrían verse beneficiados
Según los textos circulantes del borrador, el estatus regulatorio paralelo a Bitcoin y Ethereum podría aplicarse a varios tokens que ya tienen productos negociados en bolsas nacionales, entre ellos:
- XRP (Ripple)
- Solana (SOL)
- Dogecoin (DOGE)
- Además de otros como Litecoin, Hedera y Chainlink, bajo ciertos criterios.
El principal enfoque del proyecto de ley es facilitar el acceso de estos activos al mercado institucional, reduciendo barreras regulatorias que hasta ahora han limitado la participación de fondos tradicionales.
¿Por qué esto llama la atención?
Acceso institucional
Uno de los principales efectos de esta propuesta sería abrir puertas a una mayor participación de capital institucional. Si estos activos evitan la categorización como valores bajo la SEC, muchos fondos, pensiones y administradores de activos podrían sentirse más cómodos invirtiendo en ellos.
Claridad regulatoria
La industria cripto ha enfrentado años de incertidumbre en EE. UU. respecto a qué tokens son considerados valores o mercancías. Una definición legal más clara podría agilizar el desarrollo de productos financieros y servicios basados en estos activos.
Impacto potencial en ETF
Dado que la condición para la reclasificación se basa en la inclusión en ETFs o productos cotizados, esto podría acelerar la creación de más vehículos financieros de este tipo, lo que históricamente ha sido un catalizador para el flujo de capital desde mercados tradicionales hacia cripto.
Perspectiva del mercado digital y blockchain
Este movimiento regulatorio podría marcar una transición hacia un entorno donde los activos digitales con fundamentos sólidos y productos regulados tengan un camino más claro para integrarse en finanzas tradicionales. Si se aprueba, podría incentivar mayores inversiones en tecnología blockchain, DeFi y protocolos asociados, consolidando el rol de estos activos más allá del simple trading especulativo.
¿Cuáles son los siguientes pasos?
Es importante subrayar que se trata de un borrador y que su aprobación no está garantizada. El proceso legislativo en EE. UU. puede ser prolongado y sujeto a enmiendas. Sin embargo, la simple presencia de esta disposición en un proyecto de ley tan relevante indica un cambio de enfoque hacia una regulación más inclusiva y clara para el mercado cripto.
La posibilidad de que criptomonedas como XRP, Solana y Dogecoin obtengan un estatus regulatorio equivalente al de Bitcoin y Ethereum representa uno de los desarrollos más esperados en la regulación cripto de 2026. Más allá de los posibles impactos en los precios a corto plazo, este cambio podría redefinir la forma en que instituciones, reguladores y usuarios interactúan con el mercado de activos digitales.