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Investigadores probaron que modelos pequeños ya pueden montar su propio servicio en equipos modestos, y estiman que replicarse de punta a punta sería posible antes de que termine 2026

El 12 de octubre de 2026, los investigadores William Zhou y Daniel Freeman publicaron un estudio sobre un escenario incómodo: una inteligencia artificial (IA) que se copia sola de un dispositivo a otro, sin necesitar un centro de datos. Según sus pruebas, modelos pequeños podrían lograrlo en cuestión de meses en electrodomésticos conectados y reproductores de televisión económicos. Es una estimación de los autores, no un ataque real.

Un experimento controlado, no un incidente

La prueba se hizo en una red de ocho nodos virtuales que simulaban dispositivos Android. Para centrarse en la parte de IA, los investigadores dejaron abierto un puerto sin autenticación, lo que facilita el acceso y convierte el resultado en un techo optimista frente al mundo real. 

Solo uno de los modelos probados, GLM-5.2, completó el ciclo entero: encontrar un equipo, copiarse y ponerse a funcionar. Llegó a los ocho nodos en cuatro de cinco intentos y a siete en el restante. Los modelos más pequeños resuelven pasos sueltos, pero se equivocan al encadenarlos.

Para demostrar que el hardware barato alcanza, el equipo repartió un modelo de 26.000 millones de parámetros entre 15 cajas de televisión genéricas de unos 55 USD cada una, a razón de 0,39 tokens por segundo. Además, un modelo de 9.000 millones logró poner en marcha su servicio en 8 de los 9 tipos de equipo evaluados. 

Lento, pero difícil de apagar

Los autores calculan que, con una flota similar a la de la botnet Kimwolf (más de 2 millones de aparatos), habría unas 133.000 copias. Sumarían la capacidad de unas 40 tarjetas H100, una cifra modesta. La replicación sería lenta, con entre 28 y 150 horas por equipo según el modelo, pero no habría un punto central que apagar.

También exploraron la adaptación. Cuando cada generación heredaba las notas de la anterior, la tasa de éxito de un modelo de 9.000 millones subió de 45% a entre 61% y 84%. En cambio, consultar a un modelo más potente no ayudó a los pequeños.

El estudio no muestra un gusano en circulación, sino que las piezas para construirlo se acercan. Los propios autores advierten que su estimación es aproximada y que el experimento parte de condiciones simplificadas. Hasta ahora son hipótesis que buscan ser afirmadas o refutadas.

Lo que sí trae a colación es que la presión recae en los fabricantes de dispositivos baratos, los proveedores de internet y los usuarios que nunca cambian la contraseña de fábrica.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales. Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.