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Ambas criptomonedas subieron esta semana, pero Citi bajó su meta de Bitcoin a $82.000 y la de Ethereum a $2.240 por la salida sostenida de fondos de los ETF.

Bitcoin se mueve entre $62.000 y $64.000, y Ethereum entre $1.750 y $1.900, a mediados de julio de 2026. Ambos activos recuperan terreno después de tocar mínimos de varios meses en junio. Bitcoin llegó a caer bajo $58.000, su piso más bajo en 21 meses, y Ethereum bajó cerca de $1.500.

La recuperación llegó de la mano de los fondos cotizados (ETF), que invierten directo en las monedas. Tras diez días seguidos de salidas por $2.730 millones, los ETF de Bitcoin volvieron a sumar flujos positivos a comienzos de julio. Datos de empleo más débiles en Estados Unidos también aliviaron la presión sobre las tasas de interés.

Grandes tenedores, las ‘ballenas’ en la jerga del sector, también compraron durante la caída, según un análisis de Analytics Insight sobre el rebote. El índice de miedo y codicia del mercado, que había tocado niveles de ‘miedo extremo’, subió a la zona de ‘miedo’ simple.

El repunte, sin embargo, no convenció a todos en Wall Street. Según el recorte de pronósticos que reportó CoinDesk, el banco Citi bajó sus metas de precio para ambas criptomonedas de cara a los próximos 12 meses.

Ese contraste, entre un mercado que respira y un banco que se pone cauto, es el hilo conductor de esta nota. La pregunta es qué tan sólido es el rebote y qué tan lejos llegan las nuevas dudas sobre Bitcoin y Ethereum.

El nivel actual sigue lejos del máximo histórico de Bitcoin, cercano a $126.000 en 2025. Para Ethereum, la comparación es más dura: acumula un desempeño peor que Bitcoin en lo que va de 2026.

¿Qué dice el nuevo pronóstico de Citi?

Citi recortó su meta a 12 meses para Bitcoin de $112.000 a $82.000, y la de Ethereum de $3.175 a $2.240. Es una rebaja de casi 27 % para Bitcoin y de cerca de 29 % para Ethereum.

El banco también fijó un escenario bajista: $53.000 para Bitcoin y $1.094 para Ethereum si se profundiza una recesión y los ETF siguen perdiendo dinero. En el escenario optimista, contempla $108.000 y $2.932.

La razón principal es la salida de dinero de los fondos cotizados. Citi ahora proyecta cero entradas netas de ETF en los próximos 12 meses, frente a los $10.000 millones que esperaba antes.

Junio cerró con $4.000 millones en salidas netas de los ETF de Bitcoin, el peor mes desde que existen estos productos. Fue parte de una racha de 13 días seguidos de retiros. A eso se suman el estancamiento de la legislación cripto en Estados Unidos y ventas de Bitcoin desde tesorerías corporativas.

‘La ausencia de un catalizador para un mayor interés de los inversionistas nos lleva a bajar la expectativa de flujos a cero en 12 meses’, escribió Alex Saunders. El analista de Citi firmó el informe que sustenta el nuevo pronóstico.

Es el segundo recorte del banco en lo que va de 2026, después de una revisión similar en marzo. La tendencia confirma que Wall Street se volvió más cauto con las criptomonedas en el segundo trimestre.

¿Por qué Ethereum encendió una señal de alarma técnica?

El 8 de julio, Ethereum confirmó lo que los analistas técnicos llaman un death cross (cruz de la muerte) semanal. El promedio móvil de 50 semanas cruzó por debajo del de 200 semanas, algo que no pasaba hacía años. Es una señal que marca un cambio de tendencia de largo plazo.

En el momento de la confirmación, Ethereum cotizaba cerca de $1.730, según el reporte de Decrypt sobre la señal. Bitcoin, mientras tanto, cerraba esa semana en $61.749, sin lograr romper la resistencia de los $64.000 y los $65.000.

En los mercados de predicción de Myriad, los operadores calculan 72 % de probabilidad de que Ethereum toque $1.500 antes de volver a $3.000. Es una lectura de sentimiento, no una certeza, pero refleja qué tan bajista se puso el ánimo del mercado.

La lectura semanal pesa más que la diaria porque resume meses de deterioro de la tendencia y suele tardar en revertirse. Hay quienes ven el vaso medio lleno: en ciclos pasados de Ethereum, este tipo de señal apareció cerca del final de los mercados bajistas, no a mitad de camino.

ETH/BTC, la relación entre ambos precios, se mantiene en niveles bajos: Ethereum acumula un desempeño peor que Bitcoin en lo que va de 2026, pese al rebote reciente. Para muchos operadores, esa brecha es la que más pesa a la hora de definir el ánimo del mercado.

¿El precio de Ethereum ya no depende solo del mercado cripto?

La pregunta tiene sentido: Ethereum se institucionalizó más que hace unos años. Más del 30 % de todos los ether en circulación está en staking, el mecanismo por el cual se bloquean monedas para validar la red a cambio de una recompensa.

Ese bloqueo reduce la oferta que circula libremente en el mercado, según un análisis de Investing.com sobre el staking de Ethereum. También agrega un rendimiento anual de entre 3 % y 5 % para quien participa. Es un rasgo que lo acerca a un activo con retorno propio, no solo a una apuesta especulativa.

Los fondos cotizados (ETF) de Ethereum con staking incluido empezaron a repartir esas recompensas a sus inversionistas en 2026. Antes, eso exigía correr la infraestructura de validación por cuenta propia. Custodios y firmas institucionales, no solo usuarios individuales, sostienen hoy una porción relevante de esas monedas bloqueadas.

Esa capa institucional le da a Ethereum motores propios: rendimiento, actualizaciones de red y uso real en aplicaciones descentralizadas y stablecoins. Sigue, sin embargo, correlacionado con Bitcoin y sensible al mismo tipo de noticias macroeconómicas, como muestra la caída conjunta de ambos activos en junio.

En otras palabras: Ethereum ya no se mueve solo por el ánimo especulativo del cripto. Lo hace también por decisiones de asignación de carteras institucionales, algo más cercano a como se valora un bono o una acción que paga dividendos.

¿Qué ven los optimistas?

No todos leen el mismo momento en clave bajista. Algunos analistas técnicos, como el trader Michaël van de Poppe, esperan que Bitcoin llegue a $68.000 en una o dos semanas. Si el impulso se mantiene, ven un rango de $75.000 a $80.000 hacia agosto.

Otros ubican la resistencia clave entre $67.000 y $77.000, con el promedio móvil de 200 días cerca de $75.000 reforzando esa zona. Superar los $74.000, el máximo del mes, sería la señal de que el rebote es algo más que un simple respiro técnico.

Hay quienes van más allá y creen que Bitcoin puede romper su ciclo tradicional de cuatro años y marcar nuevos máximos históricos más adelante en 2026. Se apoyan en la adopción institucional y en el apetito sostenido de los ETF. Firmas como Grayscale y Bitwise figuran entre las que defienden esa lectura.

Los bancos y economistas más tradicionales insisten, en cambio, en los frenos: inflación persistente, un dólar fuerte y rendimientos de bonos altos que compiten por el mismo dinero. Entre el optimismo institucional y la cautela macroeconómica, el precio de Bitcoin y Ethereum seguirá dependiendo de cuál de las dos fuerzas pese más cada semana.

Nadie discute que la volatilidad seguirá siendo la norma. La discusión real es sobre la dirección que tomará una vez que se disipe.