Mientras Tesla promete producir en 2028 su deportivo con sistema de vuelo, la agencia de seguridad vial y la de aviación marcan sus límites y un alto funcionario del Departamento de Transporte duda de que el vehículo realmente pueda volar
El Roadster Rocket de Tesla dejó boquiabierto al público con una demo que parecía sacada de una película. Un día después, la conversación pasó de la ingeniería a ¿quién tiene la autoridad para aprobar un vehículo que anda por la calle y también se despega del suelo? CBS News consultó al Departamento de Transporte de Estados Unidos y la respuesta, por ahora, es que no está del todo claro.
Qué es el Roadster y por qué importa
El Roadster es el deportivo eléctrico con el que Tesla empezó su historia: la primera generación llegó a los clientes en 2008 y se dejó de producir en 2012. La segunda generación se anunció en 2017 con fecha de producción en 2020, pero se postergó durante años. Ahora Elon Musk fijó el inicio de la producción en 2028, con casi una década de retraso.
La novedad es la versión Rocket, un modelo con sistema de vuelo desarrollado junto a SpaceX, basado en tanques de aire a presión muy alta. Tesla aclara que esa variante no está aprobada para circular en la vía pública y que se ofrecerá solo por invitación. Existe además una versión sin vuelo, que se puede reservar online con un depósito de 5.000 dólares.
Qué dicen las agencias
La regulación de vehículos le corresponde, en principio, a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), que delega en cada fabricante la certificación de seguridad de sus modelos. En un comunicado, el organismo señaló que el auto puede parecer desafiar la física, pero el fabricante debe garantizar que cumpla las normas federales de seguridad y los conductores deben respetar las leyes de tránsito locales. Agregó que seguirá monitoreando el caso.
Si el vehículo pudiera moverse con las ruedas fuera del suelo en el espacio público, el paso lógico sería la Administración Federal de Aviación (FAA). Pero la FAA respondió que el Tesla no cumple su definición de aeronave. Un alto funcionario del Departamento de Transporte, que se mostró escéptico sobre que el auto llegue a despegar, reconoció que no hay una respuesta definida.
La falta de un responsable claro no es un detalle menor. El sector de los autos voladores lleva años frenado por obstáculos técnicos y regulatorios, y el Roadster plantea una categoría híbrida que las normas actuales no contemplan. CBS consultó a Tesla con qué agencias trabaja y no había recibido respuesta al momento de publicar.
Todavía hay tiempo hasta 2028, y la capacidad real de vuelo del Roadster sigue en duda. Pero el caso muestra que la tecnología avanza más rápido que los marcos legales. Si Tesla quiere llevar su Rocket más allá de las demostraciones, antes tendrá que definir con qué reguladores negocia y bajo qué reglas.
