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La operación, con una valoración final de 6.100 millones de euros, muestra hacia dónde fluye el capital institucional, aunque varias preguntas siguen abiertas

Reunir más de 1.000 millones de euros en pocos meses es una cifra llamativa para una compañía poco conocida fuera de los círculos inversores. SWI Group, que cotiza en Euronext Amsterdam con el código SWICH, lo logró tras cerrar el 12 de octubre de 2026 una nueva inyección de 800 millones de euros. Una cifra de gran impacto en el mercado de la IA.

El dinero llega donde está el cuello de botella

Entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial (IA) exige energía, servidores y centros de datos, y todo eso debe ser pagado pagarlo muchísimo antes de que genere ingresos. Por ello se concentra allí el interés de los grandes inversores. 

SWI afirma que usará los fondos para ganar capacidad en Europa y Estados Unidos, ampliar sus apuestas en IA y reforzar su posición en proyectos que ya tiene. Su fundador y director ejecutivo, Max-Hervé George, resumió la lógica como una cuestión de no quedarse atrás en un mercado que avanza rápido.

Un cambio en el reparto de acciones

Con las nuevas emisiones, el grupo pasará a tener 558.399.385 acciones ordinarias. Solo cerca de una quinta parte estará en manos del público para su negociación diaria, según la empresa, que presenta ese porcentaje como una mejora de liquidez respecto de su situación anterior. 

La lectura inversa también cuenta: alrededor de 80% del capital sigue en pocas manos. Además, algunos inversores recibieron opciones sobre sus acciones, condicionadas a hitos en los mercados de capitales, según el comunicado de prensa de PRN. Aunque, son datos provistos por la propia empresa, queda por ver si más adelante logran esclarecer con documentación que respalde los datos publicados.

La operación sugiere que, para parte del mercado, el valor de la IA está tanto en los modelos como en la infraestructura que los sostiene. Para el sector, es una señal de que conseguir capital para cómputo sigue siendo posible, aunque exige credibilidad en la ejecución. Habrá que quedarse a la expectativa de  que SWI muestre avances concretos, debidamente documentados, tales como ubicaciones, capacidad instalada y cronograma. Sin esos datos, la cifra seguirá siendo una promesa de crecimiento más que un resultado.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales. Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.