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Las acciones de SpaceX acumulan una caída cercana al 46% desde su máximo histórico, con una pérdida de valor de mercado cercana a los US$1,4 billones.

Las acciones de SpaceX volvieron a caer este lunes 20 de julio, con retrocesos que llegaron a superar el 3% durante la sesión. El mercado castigó el retraso del decimotercer vuelo de prueba del cohete Starship, reprogramado ahora para el jueves 23 de julio, según reportó Cinco Días.

Un fallo en el encendido de un motor Raptor 3 obligó a abortar de forma automática el intento anterior. El cohete debía transportar, por primera vez, 20 satélites Starlink V3.

Con este nuevo tropiezo, el título acumula una caída cercana al 46% desde su máximo histórico, por encima de US$225. Ese pico se alcanzó tras la salida a Bolsa de SpaceX, la mayor oferta pública de venta (OPV) de la historia. La acción llegó a cotizar el lunes en US$120,26.

Esa cotización implica una pérdida de valor de mercado, desde el máximo histórico, cercana a US$1,4 billones. La capitalización bursátil de la compañía se ubica ahora por debajo de US$1,6 billones, tras haber rozado los US$3 billones. Ese nivel le había permitido superar en valor de mercado a Microsoft y Amazon tras su debut bursátil.

Las acciones, además, ya cotizan por debajo del precio de aquel debut, fijado en US$135 el pasado 12 de junio. Según Bloomberg, SpaceX tiene un rendimiento inferior al de la mayoría de las grandes OPV del Nasdaq. La agencia prevé que la tendencia continúe a medida que se disipa el impulso inicial.

Las acciones se dispararon casi un 50% al cierre de su primer día de cotización, a mediados de junio. Ese salto convirtió a Musk en el primer “trillionaire” de la historia (patrimonio superior a un billón de dólares). Esa euforia inicial se está disipando.

Para América Latina, la salud financiera de SpaceX no es un dato ajeno. Starlink es hoy proveedor clave de conectividad en zonas rurales y remotas de la región, desde la Amazonía hasta la Patagonia. El éxito de Starship es, además, la vía técnica para desplegar los satélites Starlink V3, la próxima generación del servicio.

En busca de nuevos clientes de computación

SpaceX busca además diversificar sus fuentes de ingreso. La compañía negocia la venta de capacidad de cómputo al Departamento de Defensa de Estados Unidos, según publicó The Wall Street Journal el viernes pasado. Estas conversaciones llegan en un momento en que el ejército estadounidense busca construir centros de datos dentro de sus propias instalaciones.

El acuerdo podría alcanzar varios miles de millones de dólares. Sería similar a los contratos previos que SpaceX ya firmó con Alphabet y con Anthropic PBC.

En junio, Google acordó pagarle a SpaceX US$920 millones mensuales por capacidad de cómputo, dentro de un acuerdo de servicios en la nube vigente hasta mediados de 2029. En mayo, Anthropic había pactado un pago mensual de US$1.250 millones por capacidad de cómputo para su software de inteligencia artificial (IA), Claude.

Wall Street mantiene el optimismo pese a la caída

Pese al desplome bursátil, los analistas de Wall Street se mantienen mayoritariamente optimistas con la compañía. Parte de esa confianza descansa en la capacidad de Musk para cerrar acuerdos de infraestructura y expandir la filial de inteligencia artificial de SpaceX.

Adam Jonas, analista de Morgan Stanley, fijó un precio objetivo de US$300 por acción para SpaceX. El banco de inversión espera que la compañía registre un crecimiento vertiginoso en los próximos años.

El estudio proyecta que los ingresos de SpaceX pasen de US$18.700 millones en 2025 a US$319.000 millones en 2030, y a US$3,3 billones en 2040. Morgan Stanley atribuye la mayor parte de ese crecimiento a la inteligencia artificial, sector en el que espera que SpaceX desarrolle infraestructura orbital para la conectividad global.

El resultado de esta semana en el lanzamiento de Starship no cambia esas proyecciones de fondo, pero sí pesa en el corto plazo sobre el ánimo inversor. Para la región, el desenlace importa también en clave de conectividad. Los satélites Starlink V3 que debía llevar el cohete son parte de la próxima expansión del servicio en América Latina.

Por Andres Peña

Periodista y comunicador social, con 5 años de experiencia en Web3. Actualmente es Community Manager de ChatterPay, y cofundador de HealthProof y Nodo Zero. Anteriormente fue embajador, redactor y editor de BeInCrypto en Español.