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El gestor de activos más grande del mundo plantea que stablecoins, Bitcoin y hasta el poder de cómputo podrían convertirse en la infraestructura financiera de la economía autónoma 

BlackRock puso en papel una idea que viene circulando entre inversores institucionales, y es que si la inteligencia artificial y los activos digitales nacieron de la misma lógica técnica, era cuestión de tiempo que convergieran. En su informe “The Machine-Native Economy”, la firma sostiene que la IA funciona como “inteligencia nativa de máquinas” mientras que los activos digitales operan como “dinero nativo de máquinas”, y que la masificación de agentes autónomos podría generar una demanda estructural de criptoactivos hoy subestimada por el mercado.

Una arquitectura compartida

El argumento técnico parte de que así como los modelos de lenguaje dividen el texto humano en tokens procesables, blockchain convierte derechos económicos en tokens verificables por máquinas. Para BlackRock, esa lógica común le da a los agentes de IA una interfaz más directa con activos programables que con los sistemas financieros tradicionales, fragmentados y dependientes de integraciones manuales.

El informe señala que tarjetas y transferencias ACH no están pensadas para pagos de centavos entre máquinas, activos las 24 horas. Ahí es donde entran protocolos como x402 (de Coinbase) o el Agentic Commerce Protocol (de Stripe y OpenAI), que permiten que un agente pague automáticamente por datos, APIs o servicios usando stablecoins, sin intervención humana en cada paso. BlackRock destaca que el volumen ajustado de transacciones en stablecoins ya superó los USD 11 billones en 2025, cifra comparable al volumen anual combinado de Visa y Mastercard.

El cómputo como nueva clase de activo

Un capítulo central del informe propone que la capacidad de procesamiento (el “compute” necesario para entrenar y correr modelos de IA) podría empaquetarse en contratos estandarizados, negociables y liquidables on-chain. La entidad autora del mismo estima que los ingresos combinados de los grandes proveedores de nube podrían rondar el USD 1,1 billón anuales para 2030, y ve en la adquisición de OpenRouter por parte de Stripe en agosto de 2026 una señal temprana de que el enrutamiento de modelos y la facturación por uso empiezan a integrarse con la infraestructura de pagos cripto.

A su vez, el informe cita un estudio del Bitcoin Policy Institute según el cual, en simulaciones controladas, los modelos de IA tendieron a preferir stablecoins para pagos cotidianos y bitcoin para preservar valor a largo plazo. BlackRock lo interpreta como un indicio preliminar de una arquitectura monetaria nativa de IA con dos capas: una moneda para gastar, otra para ahorrar.

BlackRock reconoce que el ecosistema de pagos agénticos todavía es incipiente y que la liquidez de los mercados de cómputo recién empieza a formarse. Pero su apuesta de fondo apunta a que a medida que los agentes de IA ganen autonomía, los activos digitales podrían volverse infraestructura central de esa economía, ampliando el rol de stablecoins, activos tokenizados y criptoactivos nativos mucho más allá de la especulación financiera.

Por Rous Espindola

Rous Espindola, parte del equipo de Cripto La Plata, Community Manager para proyectos web3, con 4 años de experiencia en crecimiento de comunidades digitales. Periodista y escritora. BD & comms en Cripto La Plata. Entusiasta en DeFi y Gobernanza. Embajadora de Arbitrum en Argentina.